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21.7.20

Los Pujol, historia de 20 años de corrupción en Cataluña



 Marta Ferrusola y Jordi Pujol, junto a sus siete hijos (de izquierda a derecha: Mireia, Oriol, Marta, Josep, Oleguer, Jordi y Pere).

"Una foto familiar enmarca 23 años de corrupción en la Generalitat de Cataluña. Jordi Pujol, su esposa, Marta Ferrusola, y sus siete hijos son los principales beneficiarios de una trama que se enriqueció de manera desmedida e ilegal “durante decenios”, según el magistrado de la Audiencia Nacional, José de la Mata.

Por primera vez tras casi 15 años de denuncias políticas e investigaciones judiciales, un juez sentará en el banquillo a toda la familia Pujol junto a media docena de empresarios por delitos fiscales, de blanqueo de capitales, falsedad en documento público y organización criminal. Cientos de pruebas de esas conductas corruptas afloran ahora en un sumario abierto en diciembre de 2012.

Las sospechas sobre la corrupción institucional en la Cataluña de Pujol, presidente de la Generalitat entre 1980 y 2003, han sido numerosas en los últimos años.

Uno de los grandes empresarios de la construcción en España explicaba así hace algún tiempo su tormentosa relación con Cataluña y el 3%: “Un día me citó el presidente Jordi Pujol en un hotel de Madrid. Había participado en un acto público y al finalizar, cuando estábamos los dos solos, me mostró un papelito amarillo con una cantidad escrita a mano. Correspondía exactamente al 3% de una obra que la Generalitat de Cataluña había adjudicado a mi empresa y que yo, supuestamente, debía pagar como agradecimiento. Me negué y dejaron de adjudicarme obras en esa comunidad”. El conocido empresario nunca denunció aquel supuesto intento de chantaje, ni nadie lo investigó.

Otro empresario, Luis del Rivero, expresidente de Sacyr, contó en el Congreso de los Diputados su experiencia con la obra pública en Cataluña: “En el tiempo en el que Convergencia estuvo en el poder, nosotros no tuvimos obras. Después, con el tripartito, sí las tuvimos. ¿Por qué? Porque no había que pagar”.

Esas prácticas corruptas fueron también denunciadas por el socialista Pasqual Maragall cuando llegó a presidente de un Gobierno tripartito en Cataluña. “Su problema se llama 3%”, le dijo a Artur Mas en un pleno del Parlamento celebrado en febrero de 2005. Maragall no pasó nunca de las palabras a las pruebas.

Posteriormente, aquella sospecha se confirmó en parte por la sentencia del caso Palau (enero de 2018) donde se acreditaban las prácticas corruptas del partido que gobernó en Cataluña los primeros 23 años de la reciente etapa democrática. Directivos de Ferrovial pactaron con el tesorero de Convergencia Democrática financiar ilegalmente al partido (con hasta 6,6 millones de euros) a cambio de que esta formación favoreciese a la constructora en la adjudicación de obra pública allí donde gobernaba.

El magistrado José de la Mata ha detallado ahora decenas de prácticas supuestamente delictivas que contribuyeron al enriquecimiento de la familia Pujol y a la financiación ilegal de Convergencia, en lo que supone la mayor investigación judicial a la etapa hegemónica del nacionalismo conservador en Cataluña.

El juez ha resumido en 509 páginas casi ocho años de trabajos para desentrañar los negocios ilegales del clan familiar formado por el expresidente catalán, Jordi Pujol; su esposa, Marta Ferrusola, y sus siete hijos: Jordi, Josep, Oleguer, Pere, Oriol, Marta y Mireia. El magistrado ha concluido una investigación que se inició en diciembre de 2012 y pretende sentar en el banquillo a los nueve miembros de la familia junto a media docena de empresarios, la mayoría contratistas de la Generalitat.

Las pesquisas sobre el origen y evolución del patrimonio oculto del clan Pujol han destapado una historia oscura de Cataluña, casi un cuarto de siglo marcado por el poder absoluto del expresident y de su partido, Convergencia Democrática, al frente de la Generalitat.

El juez sostiene que Pujol y familia aprovecharon durante más de 20 años su posición privilegiada en la vida política, social y económica de Cataluña para “acumular un patrimonio desmedido”. En las cuentas corrientes que abrieron en Andorra, ocultas al fisco español, el magistrado ha contado ingresos en efectivo y transferencias entre 1995 y 2000 por casi 10 millones de euros que se repartieron entre los siete hermanos y que nunca declararon a Hacienda.

Marta Ferrusola también figura entre las personas que recibían ingresos en las cuentas de Andorra y además presuntamente gestionaba la fortuna junto al hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola. El juez destaca una nota manuscrita de la esposa del expresidente dirigida al gestor bancario: “Reverendo Mosen, soc la madre superiora de la congregación, desearía que traspasases dos misales de mi biblioteca a la del capellán de la parroquia, y él te dirá a quién se le ha de colocar”. El magistrado aclara así el significado del mensaje: “Obviamente la madre superiora de la congregación no era otra que la propia Marta Ferrusola; su hijo Jordi Pujol Ferrusola el capellán; cada misal de la biblioteca era un millón de pesetas [6.000 euros] de la cuenta de la madre superiora; y quien respondía al nombre de reverendo Mosen era el gestor Pallerola Segon”.

El magistrado descarta que este dinero diseminado en una decena de cuentas en los bancos andorranos tuviera su origen en la herencia de Florenci Pujol, padre del expresidente catalán. De la Mata atribuye estos ingresos a “pagos ilegales” de empresas que recibían un trato de favor por parte de la familia Pujol “en adjudicaciones, cambios de calificación urbanística, adjudicación de concesiones... a lo largo y ancho del espacio geográfico catalán”.

La instrucción ha permitido descubrir múltiples pagos de supuestas mordidas a la familia Pujol por parte de empresas que recibieron tratos de favor a través de avales públicos, autorizaciones medioambientales o licencias urbanísticas por parte de organismos autonómicos. La investigación judicial destaca la actividad empresarial del hijo mayor del expresidente, Jordi Pujol Ferrusola, quien creó junto a su esposa hasta cuatro sociedades distintas con idéntico domicilio, un solo empleado y ninguna actividad. Estas empresas facturaron más de 11 millones de euros por servicios ficticios de consultoría o asesoramiento que abonaron numerosas firmas, la mayoría contratistas de la Generalitat de Cataluña.

El juez ha investigado hasta 25 contratos distintos y aporta pruebas de cómo las empresas de Pujol Ferrusola no efectuaron ningún trabajo para las sociedades que le abonaron los 11 millones de euros. Toda esta estructura delictiva fue posible, según recuerda el magistrado, gracias a la colaboración de media docena de empresarios (Robert Ribes, Domínguez Cereceres, Delso Heras, Villarrubí Carrió, Cornado Mateu y Vidal Dinares) que “aportaron sus estructuras mercantiles” y ejercieron “como intermediarios para asegurar la opacidad de los pagos y servir de parapeto a los auténticos beneficiarios de las operaciones”.                  (José Manuel Romero, El País, 19/07/20)

23.7.18

La oscura herencia en Andorra de los Pujol... una descripción

"El informe forma parte de la investigación por blanqueo que desarrolla un juzgado de Andorra sobre seis miembros de la familia Pujol. Y concluye que la saga del dirigente que pilotó Cataluña 23 años no justificó en el país pirenaico la procedencia de su fortuna. O, lo que es lo mismo, que no acreditó la supuesta herencia que Jordi Pujol recibió de su padre, Florenci, un banquero fallecido en 1980 que hizo fortuna con el contrabando de divisas.

Los Pujol debieron ser calificados como “no aptos” en la BPA. Utilizaron un entramado de "ocultación". Y tejieron una estructura sobre una madeja de diez cuentas numeradas y fundaciones panameñas, según la auditoría.
El trabajo de PwC fue encargado por la Agencia de Resolución de Entidades Bancarias (AREB), el homólogo del FROB español que Andorra creó tras la intervención de la BPA, en 2015.

El texto desgrana las transacciones en este banco de la esposa del expresidente, Marta Ferrusola, y cuatro de sus siete hijos: Marta, Mireia, Pere y Josep. Estas son sus claves:

Ferrusola: entrada por la puerta grande

La matriarca del clan desembarcó en el banco en diciembre de 2010 por la puerta grande. El contrato de apertura de su cuenta numerada llevó estampada la firma del entonces director general y consejero delegado de la entidad, Joan Pau Miquel.

A sus 83 años, la esposa del expresidente de la Generalitat catalana se escudó tras una coraza financiera –cuenta cifrada y sociedad panameña con testaferro- para blindar los 868.000 euros que manejó entre 2010 y 2014. Marta Ferrusola también recurrió a fundaciones para mover los beneficios de sus inversiones, cartera de preferentes de Repsol incluida.



JOSÉ MARÍA IRUJO / JOAQUÍN GIL

Cuando el clan Pujol desembarcó en la Banca Privada d’Andorra (BPA), se enfrentó al cuestionario de rigor. Un cortafuegos para impedir que se cuelen en la entidad fortunas de dudosa procedencia.

Cinco de los siete hijos del expresidente catalán respondieron “no” a la pregunta “¿Es usted una Persona Expuesta Políticamente (PEP)?”. Un término que define a cargos públicos, excargos y familiares que deben ser sometidos a una monitorización especial para prevenir el blanqueo, según la recomendación de 2012 del Grupo de Acción Financiera (Gafi), un organismo creado en 1989 por el G-7.

Frente al criterio de sus descendientes, la matriarca del clan, Marta Ferrusola, escribió en el formulario que sí era una Persona Expuesta Políticamente.
¿A qué responde esta contradicción? Pese a las recomendaciones del Gafi, Andorra tiene su propia legislación sobre los perfiles de riesgo. Y, con la ley del país pirenaico en la mano, ninguno de los miembros del clan Pujol era un cliente sospechoso cuando abrió sus cuentas en la BPA.

Marta Ferrusola y sus hijos Marta, Pere y Mireia aterrizaron en la BPA en diciembre de 2010. Entonces, en el Principado regía un decreto de 2009 sobre los PEP’s que liberaba de este calificativo a los parientes directos de políticos un año después de que su allegado hubiera abandonado el cargo. Y Jordi Pujol dejó la presidencia de la Generalitat en 2003.

Con la ley andorrana en la mano, tampoco Josep Pujol, que aterrizó en la BPA en 2006, sería PEP.

Fuentes próximas a la familia Pujol explican así la contradicción de Marta Ferrusola al calificarse de Persona Expuesta Políticamente. “Los cuestionarios no los rellenaban los clientes, sino los empleados de la BPA”.

El informe menciona también los vínculos de la matriarca con otro tipo de fundaciones: “Durante el tiempo que su marido ejerció como político, asumió cargos simbólicos en fundaciones y entidades de carácter benéfico”.

Marta: “hija de una importante familia”

Marta Pujol Ferrusola era para la BPA la “hija de una importante familia catalana”. Sin más. Y así figuró en los archivos internos del banco.

La descendiente de los Pujol-Ferrusola se presentó como arquitecta ante la institución financiera, donde movió 700.000 euros entre 2010 y 2014.
La auditoría de PwC es tajante con ella: “No dispone de ningún tipo de documento para acreditar el origen de sus fondos”.

Mireia: la fisioterapeuta millonaria

Cuando la fisioterapeuta Mireia Pujol Ferrusola abrió una cuenta en la BPA, definió así las razones para elegir esta entidad: “ahorro y seguridad”. Lo dejó escrito en el documento interno que debe rellenar el cliente que toca a la puerta de un banco en el Principado, el Know your customer (conozca a su cliente, en inglés).

La hija del factótum convergente manejó en Andorra el segundo patrimonio más importante de su familia: 1,2 millones de euros.

Pere: “sin necesidad de dinero”

Pere Pujol Ferrusola aterrizó en la BPA “presentado por un tercero”. Ingeniero agrónomo de profesión, este hijo de Jordi Pujol depositó 650.000 euros en la entidad entre 2010 y 2014. Y, según los empleados del banco, no preveía sacar sus fondos. “No tiene necesidad de dinero”, dejaron escrito los trabajadores. Como el resto de sus hermanos, no justificó el origen de su fortuna, según PwC.

Josep: misterioso ingreso en efectivo de 800.000 euros

La cuenta en la BPA de Josep Pujol Ferrusola, que movió 2,1 millones, fue la más activa del clan. La auditoría de PwC cuestiona transacciones como un ingreso en efectivo de 800.000 euros en febrero de 2010. El tercer hijo de la familia vinculó la procedencia de este dinero al cobro de un préstamo. “Se duda de la existencia del préstamo, entendiéndose como un vehículo para el blanqueo de capitales”, sentencia la consultora.

Fuentes próximas a la familia Pujol se muestran muy críticas con la auditoría de PwC. “No hay en el informe ningún hecho que demuestre que el dinero de Andorra tuvo un origen irregular”, sostienen. "Es fácil verlo todo así cuando ya han ocurrido los hechos", añaden.

En paralelo a las pesquisas en Andorra, el clan Pujol se encuentra bajo el foco en España. El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata investiga al expresidente catalán, su esposa y sus siete hijos por blanqueo, fraude fiscal y falsedad documental. A través de una madeja de cuentas, la familia ocultó presuntamente 30 millones en Andorra, Estados Unidos, Paraguay, México y Argentina.

Andorra, de 78.000 habitantes, permaneció blindada por el secreto bancario hasta el pasado año. Y la BPA fue intervenida por las autoridades de este país pirenaico en marzo de 2015 por un presunto delito de blanqueo. Los dueños de esta entidad, que llegó a tener 9.000 clientes y 8.000 millones de volumen de negocio, niegan estas acusaciones.




JOAQUÍN GIL / JOSÉ MARÍA IRUJO

El benjamín del clan Pujol, Oleguer Pujol Ferrusola, no reparo en reconocer el pasado diciembre en un juzgado de Andorra que ocultó su patrimonio en el país pirenaico mediante un alambicado entramado de fundaciones. ¿El objetivo? Evitar “un Falciani”. 

O, lo que es lo mismo, que un trabajador de la institución financiera filtrara su nombre. Aludía así al escándalo desatado en 2009 por el informático Helvé Falciani, que afloró el fraude fiscal de más de 100.000 clientes de su antigua empresa, el banco HSBC.

“Me propusieron crear un producto financiero dentro de la BPA, una fundación con el objetivo principal de evitar que nos hicieran un Falciani”, confesó Oleguer Pujol.

El pequeño de la familia declaró ante la titular del juzgado número dos de Andorra. La jueza le citó en calidad de inculpado –término de la ley andorrana que sustituye al investigado- por un presunto delito de blanqueo.

Oleguer Pujol pasa por ser un experto en finanzas. Como prueba: Le dijo a la magistrada que trabajó entre 1997 y 2002 como representante de fondos inmobiliarios en España y Portugal del banco de inversión estadounidense Morgan Stanley.

El benjamín de los Pujol-Ferrusola manejó entre 2012 y 2014 una cuenta en la BPA donde figuró como titular la fundación panameña Kamala Foundation, que llegó a acumular un saldo de 812.770 euros."                 ( , El País, 21/06/18)

10.5.17

La trinidad de la madre superiora Ferrusola: la familia, el bolsillo y Cataluña

"Mucha religiosidad, pero poca vergüenza. Esa es la conclusión que cualquier ciudadano de bien puede sacar del perfil de Marta Ferrusola Lladós, que durante muchos años se consideró la ‘primera dama’ de Cataluña y a la que no le dolían prendas en regañar en público a su marido, el entonces todopoderoso Jordi Pujol, o a los dirigentes de CiU, a los que daba lecciones de moralidad y de patriotismo.

Marta Ferrusola es el ánima de la familia Pujol. Ella se encargó de la educación de sus hijos, les inculcó el amor por el dinero y les instruyó en el noble arte de hacer dinero a espuertas en nombre de la patria

El mal llamado clan Pujol es, en realidad, el clan Ferrusola, y los últimos descubrimientos así lo constatan: una nota manuscrita de Marta Ferrusola, desvelada ayer por El Confidencial, es hilarante, si no fuese porque esconde una incómoda verdad: la Ferrusola se autoapodaba la ‘madre superiora de la congregación’, daba órdenes de cómo mover el dinero en paraísos fiscales y a los ‘milloncejos’ de pesetas los llamaba ‘misales’.

El juez José de la Mata, en un auto fechado el 30 de diciembre de 2015, destacaba que había dos escritos manuscritos fundamentales entre los ‘papeles de Andorra’: el primero era una nota de Jordi Pujol Ferrusola, en la que el mismo día que abría una cuenta con 307 millones de pesetas (más de 1,8 millones de euros), en el año 2000, explicaba que él no era dueño de los fondos de la misma, sino que el titular real era Jordi Pujol i Soley, a la sazón presidente de la Generalitat.

 El otro era del propio ‘president’. Estaba fechado en mayo de 2001 y en él afirmaba que era propietario de la cuenta 63810 y que, en caso de defunción, esa cuenta debía pasar a Marta Ferrusola Lladós.

Ahora ha aparecido otro papel nuevo: el manuscrito de la matriarca, Marta Ferrusola, en el que se arroga el papel de ‘madre superiora de la congregación’. No desentona ese cargo con su profunda religiosidad. Los Pujol siempre han sido de iglesia y misa, muy vinculados al cristianismo patrio, aunque más patrio que cristiano.

Pero si algo tiene Marta Ferrusola, aparte de carisma, es una infinita fortaleza interna para negarlo todo, hasta lo más evidente. En su comparecencia ante la comisión parlamentaria de investigación del fraude y la corrupción, pronunció una frase que quedó marcada a fuego en la memoria colectiva de Cataluña. “Si no tenim ni cinc” (‘Si no tenemos ni un duro’), contestaba con cara de ancianita buena al diputado ecosocialista Marc Vidal

Meses antes, había legalizado las cuentas secretas millonarias que toda la familia tenía en Andorra. Y un minuto después le volvía a insistir en que “vamos con una mano delante y otra detrás”. Claro que debía ser para que no cayesen al suelo los billetes de las alforjas. Y negaba con vehemencia que tuviese cuentas en el paraíso fiscal pirenaico.

Los tres mantras de la madre superiora

La nota manuscrita desvelada ahora data de diciembre de 1995, lo que denota que ya entonces manejaba las finanzas del clan, mientras algunos de sus hijos apenas sobrepasaban el umbral de la pubertad y no sabían todavía volar por su cuenta fuera del amparo de sus padres.

Marta Ferrusola los educó en una férrea disciplina nacionalista con ribetes de xenofobia, de autosuficiencia y de complejo de superioridad. Por eso, por su 'modus operandi', la familia ha de ser vista más como clan Ferrusola que clan Pujol . Y es que hay tres cosas intocables para esta dama de hierro: su familia, su Cataluña y su bolsillo.

La matriarca navegó en las procelosas aguas de la política. En 1991, una estudiada estrategia de Marta Ferrusola, a la que secundaba su hijo Jordi Pujol Ferrusola (que frecuentaba algunos círculos de activistas muy vinculados a Convergència Democràtica de Catalunya), provocó la defenestración de Miquel Roca i Junyent, entonces número dos de Jordi Pujol.

 La importancia de la operación radicaba en que un nuevo grupo de ‘patriotas’ se iba a hacer cargo de las finanzas de Convergència. Algunas de las reuniones premilitares del ‘golpe de despacho’ contra Roca se celebraron en el despacho de Rafael Español, presidente de La Seda (empresa en cuyo consejo de administración se sentaban como premio destacados líderes políticos, especialmente vinculados a CDC, en el que estuvo incluso Jordi Pujol Ferrusola que, aparte, facturaba cantidades millonarias a la compañía química), y participaron algunos de los nombres que se sentaron en puestos clave cerca de Jordi Pujol: Joan Maria Pujals (consejero de Cultura), Francesc Xavier Marimon (consejero de Agricultura, a quien Jordi Pujol Ferrusola llegó a ofrecer el cargo de delegado de la Generalitat en Madrid) o Antoni Comas (consejero de Bienestar Social y pariente de Pujol).

 Todos ellos tuvieron que pasar el filtro de Ferrusola para sentarse en el Gobierno catalán. ¿Eran nacionalisats y católicos? ¿Y además amigos de sus hijos? Pues cargo asegurado.

El grupo logró apartar a Roca del control de las finanzas de Convergència y a partir de ahí comenzó una nueva etapa en el devenir económico y político de Cataluña, con la familia Pujol Ferrusola controlando todos los resortes de poder, tanto en la política como en la economía, puesto que esta se supeditaba a los designios del gobernante debido a las onerosas adjudicaciones públicas realizadas desde la Generalitat.

Un Gobierno vampirizado

Marta Ferrusola no ha escondido nunca su ideario. No le gustan los extranjeros, no le gusta que se ataque a Cataluña y no le gustó que José Montilla fuese presidente de la Generalitat porque tenía apellido español y no hablaba catalán a su gusto

 Responsable de la sectorial de deportes de CDC, Marta Ferrusola siempre hizo negocios al calor del Gobierno autonómico. Por ser la esposa de quien era, logró varios contratos con las consejerías de Presidencia, Economía, Gobernación y Medio Ambiente de la Generalitat, que ella siempre negó hasta que aparecieron los documentos cuando llegó el Tripartito al Gobierno.

 Solo del departamento de su marido cobraba 18.000 euros al año, aunque ante el Parlamento afirmó que solo había tenido una relación con la Generalitat: había llevado plantas al despacho de su marido… como regalo, claro.

Su actividad, no obstante, se extendía como mancha de aceite. Así, logró suculentos contratos con Fira de Barcelona, por ejemplo. Porque donde veía oportunidad de negocio, no tenía empacho en descolgar el teléfono y llamar personalmente a cualquier responsable. 

Así, pudo facturar 20 millones de pesetas a FCC (una de las constructoras más favorecidas por su esposo) para engalanar de plantas el World Trade Center. O ser la elegida para cambiar el césped del Camp Nou a mediados de los noventa, en un episodio de juzgado de guardia, porque el club azulgrana tuvo que levantarlo todo y ponerlo de nuevo.

Con respecto a la Administración, los Pujol vampirizaron la Generalitat. En 1986, la empresa José Ferrusola SA tuvo que ser absorbida por Tipel SA, de la familia Prenafeta. Lluís (que metió a trabajar en su emporio a Jordi Pujol Ferrusola y a Artur Mas, por ejemplo) echó una impagable mano a su superior Jordi Pujol al quedarse con la empresa de la familia de su esposa, Marta Ferrusola. Tipel inyectó 450 millones de pesetas durante los siguientes años, pero no pudo salvarla de la quiebra

Y un apunte curioso: Tipel recibió avales de la Generalitat durante esos años, precisamente por un monto de unos 400 millones, aunque cuando Tipel presentó suspensión de pagos el 5 de abril de 1994, el ICF obvió los avales impagados y le concedió una línea de financiación extraordinaria por más de 1.000 millones de pesetas. Un año más tarde, Tipel quebró.

El dinero, hacia América

En el sector de los negocios, se asoció con los Raventós de Codorniu, para relanzar Hidroplant (la empresa originaria que abrió con este nombre quebró, pero luego le puso el mismo nombre a otra). Vivió una década de ‘vino y rosas’, hasta que la llegada del Tripartito al poder cortó de cuajo la escandalosa sangría de dinero que fluía desde el Gobierno hacia Hidroplant, que acabó siendo vendida en 2006 a una multinacional danesa, cuando ya acumulaba cuantiosas pérdidas.

Pero mientras se agrandaba el agujero de pérdidas en su empresa catalana, Ferrusola agrandaba igualmente el remanente en sus cuentas andorranas. Ahora ya conocemos que tenía ‘misales’ en Andorra. Muchos ‘misales’: todo el clan pudo haber escamoteado 69 millones de euros desde los años ochenta hasta la fecha.

 Pero queda por esclarecer el papel que tuvo la empresa Kopeland Foundation, una firma panameña creada por BPA para poner al servicio de Marta Ferrusola y de su hijo Jordi Pujol Ferrusola. A esa compañía se transfirieron los fondos andorranos de ambos, con el fin de poder hurtarlos al fisco después de que se hubiese filtrado que tenían cuentas secretas en el paraíso fiscal.

 Para evadir el dinero, el clan se sirvió no solo de Kopeland, sino también de la firma Global Services Advisory Ltd. y del testaferro panameño José Cornelio Berdiales. Tras las enrevesadas y céleres transferencias a las empresas 'offshore' a mediados de 2014, los Pujol y los Ferrusola, efectivamente, se quedaron sin blanca. Pero su dinero (y los misales) ya estaban a buen recaudo al otro lado del Atlántico."                 (A. Fernández, El Confidencial, 09/05/17)