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30.10.20

Wirecard, Deutsche Bank, Merkel, SPD. Incluso en la mejor tela alemana cae una mancha

 "Wirecard se benefició de un fuerte apoyo político y reclutó a ex ministros y personas influyentes en círculos de poder para beneficiarse de sus conexiones.

Alemania se ve consumida por el mayor escándalo financiero desde la Segunda Guerra Mundial. La leyenda de la buena regulación del sistema financiero, que dejó atrás un cementerio de víctimas hace una década, ha vuelto a colapsar, incluso allí donde se anunció que sería más estricta. Debemos aprender algo de esto, y el espectáculo no es bonito.

Una estrella en el firmamento

Cuando, en 2018, Wirecard, empresa financiera que procesa pagos electrónicos y que ascendió en el mundo empresarial de Alemania, ingresó en el Dax, el índice de referencia de su bolsa de valores, fue celebrado como un éxito. Reemplazó a Commerzbank en el índice, el segundo banco más grande del país, e incluso anunció que estaba considerando comprar Deutsche Bank, uno de los mayores bancos europeos. En poco tiempo, se convirtió en un gigante. Dos años después, con unas pérdidas abrumadoras y 2.000 millones de euros desaparecidos en las cuentas, con cuatro administradores bajo custodia judicial, incluido el CEO, con uno de los directivos en busca y captura por la policía, Wirecard es el símbolo del fraude.

No habían faltado advertencias. Los periodistas del Financial Times, que cuenta la historia en detalle, habían publicado sus sospechas hace dos años, tras cuidadosas investigaciones. La empresa se movilizó y la justicia de Munich amenazó a los periodistas. Un alto funcionario alemán dice ahora al periódico que "el nivel de delincuencia en Wirecard ha superado con creces el poder de mi imaginación". El consultor que certificó las cuentas, Ernst & Young y el propio Deutsche Bank, que fue socio en algunas de las operaciones más importantes de la agencia financiera, también están bajo presión.

Vínculos políticos

Como en muchos otros casos, y esto se repite como un reloj de cuco, Wirecard se benefició de un fuerte apoyo político y reclutó a ex ministros y personas influyentes en los círculos de poder para beneficiarse de sus conexiones. Estas conexiones llegan tanto a Merkel como a Scholz, el ministro de Hacienda que será el candidato socialdemócrata en las elecciones de 2021, por lo que la investigación parlamentaria que estudiará este caso tiene contornos difíciles de cálculo partidario.

Scholz supervisa BaFin, la agencia pública que regula el mercado financiero, pero también la Unidad de Inteligencia Financiera, que investiga el lavado de dinero y ahora se sabe que ha producido varios informes sobre actividades sospechosas de Wirecard, que pueden haber sido decenas, pero nunca los remitió al fiscal. Así, sus socios de derecha en el gobierno acusan al socialdemócrata de negligencia. El problema es que la propia canciller Merkel se encuentra en una situación comprometedora: en septiembre del año pasado recibió a un exministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, que tiene como cliente a Wirecard y que llegó a pedirle que intercediese ante las autoridades chinas para permitir la compra de una empresa de pagos, AllScore Financial. En su viaje a Beijing, días después, la canciller planteó el problema al gobierno chino. La empresa fue comprada en noviembre por 109 millones de euros. Wirecard acaba de quebrar.

Empresas que son agencias financieras

Hay un patrón en estos meteoritos corporativos, que capturan enormes inversiones que prometen éxito y son alimentados por la creencia en la magia financiera. Otro ejemplo alemán que demuestra cómo engañar al mercado, a los inversores y al público, es el de Hertz, que se declaró en concurso de acreedores en mayo de este año, con una deuda de 19.000 millones de euros. La agencia de alquiler de coches se ha convertido, a lo largo de los años, en un banco en la sombra, creando una cascada de empresas, llamadas "vehículos especiales" (el nombre no es una alusión al alquiler de coches), algunas refugiadas en paraísos fiscales, que recolectaban inversiones financieras a las que prometían una gran rentabilidad, prestaban a otra empresa del grupo y ésta, eventualmente, a otra, llegando más tarde al negocio automotriz.

El flujo de pagos de los alquileres debía alimentar estos canales, que absorben los beneficios de las operaciones en forma de intereses y con ventajas fiscales. El esquema funciona a medida que crece. Si se detiene, se desmorona. Sucedió con Hertz y Wirecard. Y todos tenían la obligación de saber que así sería."                (Francisco Louça  , Sin Permiso, 25/10/2020)

11.4.19

La 'lavadería rusa' introdujo el dinero en España a través del Deutsche Bank y el Danske Bank

"La ‘Lavandería Troika’ que sacó más de 4.000 millones de euros de Rusia entre el 2004 y el 2017, introdujo en España cerca de 400 millones de ese dinero durante el periodo. Pero, ¿Cómo esos fondos que procedían en su mayor parte de sociedades radicadas en paraísos fiscales y fueron transferidos desde un banco Lituano --posteriormente cerrado por irregularidades-- acabaron en cuentas de bancos españoles y no saltaron las alertas por blanqueo de capitales? La respuesta parece estar en la intervención de los bancos corresponsales: el alemán Deutsche Bank y el danés Danske Bank, fueron intermediarios en un gran número de esas transferencias, explican diferentes fuentes financieras. 

En total se realizaron más de 12.000 transferencias en el periodo señalado que fueron a para cuentas de ciudadanos y empresa rusas, pero también a empresas y súbditos españoles que las recibieron a través de sus entidades bancarias: Sabadell, Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Bankinter, CAM, el propio Deutsche Bank y otros bancos propios y extranjeros recibieron el dinero.

La respuesta parece estar en los bancos corresponsales: el alemán Deutsche Bank y el danés Danske Bank, fueron intermediarios en un gran número de esas transferencias. En total se realizaron más de 12.000 en el periodo señalado que fueron a para cuentas de ciudadanos y empresa rusas, pero también a empresas y súbditos españoles que las recibieron a través de sus entidades financieras: Sabadell, Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Bankinter, CAM, el propio Deutsche Bank y otros bancos propios y extranjeros recibieron el dinero.

Sin embargo esas transferencias que procedían del Ukio Bankas, entidad financiera lituana, que fue cerrada en el 2013 por prácticas de blanqueo, no llegaron directamente a los bancos españoles. “No hemos tenido nunca una relación de corresponsalía con ese emisor”, han comentado fuentes de una de las entidades españolas. “Estas transferencias proceden de un intermediario o se han producido a través de las cámaras de compensación”, agregan las mismas fuentes.

 

Investigación periodística


Más de 889 millones de dólares procedentes del Ukio se movieron através de cuentas del Deutsche Bank, según ha publicado el periodico alemán Süddeutsche Zeitung dentro de la investigación encabezada por el Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) junto con medios de 21 países, incluido EL PERIÓDICO DE CATALUNYA.

Prácticamente la totalidad de la banca española tiene al Deutsche Bank como banco corresponsal, el banco danés, que también está siendo investigado por las autoridades de su país --por los mismo movimientos de dinero--, lo es en menor proporción, pero asimismo forma parte de la red de corresponsales de las entidades financieras locales.

La clave es que se trata de bancos pertenecientes a la Unión Europea, con lo que según fuentes del Ministerio de Economía, se impone el “procedimiento simplificado” en las relaciones con los bancos comunitarios, aunque el dinero proceda de una entidad radicada en un país ajeno a la UE. Con el procedimiento simplificado se da por sentado que es el banco corresponsal el que ha realizado el trabajo de comprobar que la procedencia del dinero es lícita. “En este caso, habrá que plantearse quién no ha hecho bien el trabajo”, han comentado las fuentes consultadas.

Los bancos españoles como las autoridades competentes defienden que se sigue la legislación antiblanqueo. En este sentido, desde el Sepblac (Servicio Ejecutivo de la Comisión de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias), se destaca que "la normativa antiblanqueo del 2010 es de las más exigentes de Europa”. Y agregan que "los bancos españoles están bien supervisados”.

 

Respuesta del intermediario


La banca local deriva la responsabilidad con el argumento anterior, pero los bancos intermediarios tiene una visión diferente: “En el negocio de corresponsalía, los clientes de Deutsche Bank son los bancos respondedores (los de origen de la transferencia). Es primero, y ante todo, tarea del banco respondedor verificar a sus clientes de acuerdo con las regulaciones KYC (‘conoce a tus clientes’ por sus siglas en inglés).

 La entidad financiera alemana destaca que “solo tenemos acceso limitado a la información sobre el clientes del banco respondedor”. Y agrega, finalmente, que “como banco corresponsal debemos revisar cuidadosamente a nuestros bancos respondedores. Monitorizar las transacciones que procesamos e informar de cualquier transacción sospechosa”. La entidad germana ha declinado, no obstante, referirse a las operaciones concretas relacionadas con ‘Lavandería Troika’.

Es cierto que la legislación del 2010 sobre blanqueo es exigente, pero no lo era tanto en los años anteriores, cuando precisamente, la lavandería rusa desplegó su ‘orgía’ de blanqueo por toda Europa. Ni la normativa anterior ni el ánimo de las autoridades era tan sensible a la prevención del delito monetario. Y en algunos casos, la propia entidad no puede responder por cómo actuó en el pasado una entidad ahora absorbida. 

Este es el caso de CaixaBank, que contabiliza transferencias procedentes de esta trama de blanqueo por valor de 36 millones de euros, estas se canalizaron exclusivamente a través de Caixa de Girona, que se integró en CaixaBank después del 2010. Cuando se realiza una integración, las cuentas de la entidad absorbida se redenominan en el formato de la entidad absorbente. A través de Caixa Girona, la familia del número dos de la empresa pública Rostec, Vladímir Artyakov, realizó operaciones inmobiliarias en la Costra Brava con dinero procedente del Ukio Bankas, tal como informó este diario dentro de la investigación de OCCRP.

Los banncos españoles insisten en que su operativa ha sido siempre legal. Así lo comentan fuentes del Santander, que recibió más de 45 millones de esta trama. “El banco realiza siempre el debido análisis y comunicación de las operaciones susceptibles de tener indicios de blanqueo de capitales”, comentan en la entidad financiera. Y agregan: “El Santander no mantiene ningún tipo de relación de corresponsalía ni de ningún otro tipo con el banco (Ukio Bankas)”."                     (MAX JIMÉNEZ BOTÍAS / ANTONIO BAQUERO, El Periódico, 17/03/19)

10.12.18

Una carta oficial de Cañete vincula a su familia con la red 'offshore' de Deutsche Bank

"El Deutsche Bank, al centro de una macrooperación antiblanqueo en Alemania, ayudó a la familia política del actual comisario europeo Miguel Arias Cañete en la creación de la sociedad 'offshore' con la cual controló una cuenta en Suiza. Como desveló este diario, Micaela Domecq tenía acceso a una cuenta en el país centroeuropeo.

 Pues bien, es ahora el mismo Cañete quien implica al banco alemán en la constitución de todo el entramado. Lo hace en una carta de 2016 destinada al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que no se había hecho pública y en la que afirma que Deutsche Bank "ayudó" en la creación de la empresa junto a Mossack Fonseca. El gabinete de Arias Cañete no ha contestado al correo de este diario pidiendo su versión.

La misiva se pudo desvelar gracias a una petición realizada por el eurodiputado de Podemos Xabier Benito, que considera que "esta situación es incompatible con que siga en el cargo". En octubre de este año, Benito solicitó la documentación que el comisario de Energía y Acción por el Clima remitió a Jean-Claude Junker, presidente de la Comisión, tras la publicación de los papeles de Panamá.

En esa investigación periodística, El Confidencial y La Sexta desvelaron que su esposa, Micaela Domecq, estuvo autorizada para gestionar una cuenta bancaria en una filial suiza del banco alemán hasta marzo de 2011. Al año siguiente, regularizó su patrimonio gracias a la aministía fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy, con su marido como ministro.

La carta, a la que ha tenido acceso este periódico, tiene fecha del 4 de abril de 2016, el día siguiente a las primeras revelaciones sobre el despacho de abogados panameño. Cañete firma de su puño y letra dos páginas en las que detalla: "La familia de mi mujer me ha confirmado que la filial suiza del Deutsche Bank y la compañía Gestrust SA ayudaron ['helped', en el original en inglés] a crear Rinconada Investments Group SA en 2005, con la colaboración del bufete Mossack Fonseca".

La participación del cuarto banco europeo por valor de activos en la creación de estructuras 'offshore' es lo que ha llevado, en la mañana de este jueves, a que 170 policías alemanes se presentaran en varios centros de la entidad, incluida su sede central en Fráncfort.

 En la macrooperación, confirmada por el mismo Deutsche Bank, las autoridades alemanas buscan pruebas de su posible participación en una trama de blanqueo de capitales relacionada con los papeles de Panamá. Según las autoridades alemanas, el banco habría podido ayudar a unos 900 clientes a crear compañías en paraísos fiscales para "mover dinero relacionado con actividades delictivas".

La estimación de los fiscales del caso es que, a través de estos entramados, se habrían podido blanquear hasta 311 millones de euros utilizando una subsidiaria del banco en Islas Vírgenes Británicas.

Un truco para puentear las normas europeas

El objetivo de la carta del comisario de Energía y Acción por el Clima era convencer a Junker de que él no recaía en ningún conflicto de intereses por el caso de la sociedad de su mujer: "Desde 2011, la compañía ha cesado todo tipo de actividad financiera o comercial (...) por lo cual, desde mucho antes de que yo asumiera el cargo, mi mujer ya no constaba como firma autorizada en alguna cuenta relacionada con Rinconada Investment o con el Deutsche Bank".

La sociedad panameña había sido creada en 2005, año en el que se aprobaba la Directiva Europea del Ahorro, a la que Suiza decidió adherirse un año después. Esta norma implicaba que los bancos del país helvético debían informar de todas las cuentas de sus clientes extranjeros (lo que se conoce como ‘full disclosure’) o practicarles una retención sobre sus ganancias, en función de unos tramos, que podía llegar al 35%.

Benito (Podemos): "Esto es incompatible con que siga en el cargo, esto daña la credibilidad de la UE y es incomprensible que Juncker lo defienda"

Esta medida de transparencia provocó una oleada de pánico entre los altos patrimonios que tenían dinero escondido en Suiza. Pero el Gobierno del país encontró una vía de escape: al negociar su adhesión a la citada directiva, exigió que solo se aplicara a las personas físicas, lo que dejaba a las jurídicas (sociedades) fuera de esta obligación. Es decir, podían crear una sociedad pantalla tras la que ocultar su identidad y así evitaban tener que dar información al fisco.

En la respuesta ante la Comisión, Cañete añade que la cuenta fue cancelada en 2013 —la amnistía fiscal es de finales de 2012— y que, desde 2010, la sociedad ya había cesado cualquier operación. El año siguiente, Domecq deja de ser una firma autorizada. Ese año, Panamá y España firmaban un acuerdo para evitar la doble imposición y el país caribeño dejaba de ser un paraíso fiscal para España.

En 2012, tal y como desveló El Confidencial, Domecq se aprovechó de la amnistía fiscal de Cristobal Montoro —luego declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional— para traer a España su patrimonio no declarado en el extranjero. Tras la publciación de los papeles de Panamá, los Domecq intentaron, sin éxito, que Mossack Fonseca desligara a Micaela Domecq de la empresa.

Xabier Benito, el eurodiputado de Podemos que logró la carta con su insistencia, se mostró crítico con Cañete: "Es cada vez más evidente que las excusas de Cañete son falsas, que se intenta salir por el intersticio".

Benito critica además que hay una confusión de fechas sobre la actividad de la sociedad con la cuenta en Suiza que ha dado Cañete: "Con la repercusión que tuvieron los papeles de Panamá, no se puede entender que un cargo tan importante como un comisario dé dos fechas diferentes sobre las cuentas de su esposa en respuestas oficiales y por escrito".

Y concluye: "Esta situación es incompatible con que siga en el cargo, esto daña la credibilidad de la UE y es incomprensible que Juncker, lejos de pedirle responsabilidades, lo defienda".                ( , , El Confidencial,  30/11/18)

3.12.18

Macrooperación contra Deutsche Bank por su relación con los papeles de Panamá

"Varias oficinas de Deustche Bank, incluida su sede central en Fráncfurt, están siendo registradas este jueves en busca de pruebas de su posible participación en una trama de blanqueo de capitales relacionada con los papeles de Panamá, según ha informado la oficina fiscal de Alemania mediante un comunicado. Además, dos empleados del banco, de 50 y 46 años de edad, han sido identificados como sospechosos.

Las reacción en bolsa no se ha hecho esperar y las acciones de Deustche Bank se desplomaban hasta un 4% en el Dax, ahondando en sis mínimos históricos, en la barrera de los 8 euros por título.

El operativo cuenta con unos 170 funcionarios además de la policia alemana y afecta a numerosas oficinas distribuidas por todo el territorio alemán, según ha confirmado la entidad en un comunicado en el que asegura que "están cooperando completamente con las autoridades".

En este sentido, el ministerio fiscal del país tendría pruebas de que Deutsche Bank ayudó a sus clientes a abrir cuentas off-shore en Panamá para evadir impuestos, así como la creación de compañías en paraísos fiscales. Según las autoridades, el dinero obtenido ilegalmente podría haber sido, además, a cuentas de Deutsche Bank que, por su parte, no informó de que estas podrían ser sospechosas de ser utilizadas para lavar dinero."                (Cotizalia, El Confidencial, 29/11/18)

31.1.18

La trama rusa de Trump

"Todo esto es sobre lavado de dinero”, confesó Steve Bannon, el ideólogo y confidente de Trump, a Michael Wolff en la entrevista que le hizo para su explosivo libro Fuego y furia. Y añadió que los contactos que tuvieron lugar entre agentes rusos y el hijo y el yerno de Trump fueron “traicioneros”.

 Una declaración tan directa motivó la ruptura definitiva de Trump con el estratega que le condujo al poder. Y atrajo la atención del fiscal especial Robert Mueller, que convocó inmediatamente a Bannon para interrogarle sobre el tema. Algo que Bannon se barruntaba porque detectó que Mueller había nombrado como su segundo a Andrew Weissman, el mejor especialista legal en lavado de dinero. 

Y como Bannon es un nacionalista, enfrentado a la familia Trump que él considera corrupta, prefirió destapar las cloacas para salvarse de su inmundicia. Pero en realidad, no hay una sola conexión, sino múltiples, con el oscuro mundo de las oligarquías ruso-ucranianas que conforman una trama que podría incendiar la Casa Blanca y de paso el Kremlin.

Antes de proseguir, permítame, querido lector, una doble advertencia. Todas las informaciones a las que haré referencia han sido publicadas por fuentes que, en mi opinión profesional, considero creíbles, al menos como hipótesis. 

Por otra parte, dada la complejidad e importancia del tema, aunque lo resuma en estilo periodístico, me propongo contarle la historia por entregas, aunque limitadas en el tiempo. Entre otras cosas porque los subsiguientes episodios se están escribiendo en el FBI, en el Congreso de Estados Unidos, en la Casa Blanca y probablemente en el Kremlin.

La primera constatación es la más sencilla. Trump es, sobre todo, un hombre de negocios que siempre supo ganar dinero de formas poco ortodoxas, según ha documentado un colectivo de periodistas bajo la dirección de Yvonnick Denoël, en su libro Les dossiers noirs de Donald Trump (2017). 

Su instinto político y su capacidad mediática le hicieron ver la posibilidad de llegar a presidente en un sistema político descompuesto y dividido como es el de EE.UU. Y le salió por chiripa, con alguna ayudita, como veremos. Pero su trayectoria todos estos años fue la de hacer dinero, miles de millones, de bancarrota en bancarrota, y con ello proceder a la acumulación primitiva de bellas mujeres, por cierto sobre todo del este de Europa. 

Pero la crisis del 2008 le golpeó duramente. Necesitaba reponerse rápido para mantener su crédito y pagar multas, deudas y silencios. La oportunidad surgió en el 2012 cuando en su concurso de miss Universo conectó con el oligarca azerbaiyano Agalarov, tal y ­como escribí hace dos semanas en este diario. 

El traslado de miss Universo a Moscú en el 2013 fue todo un éxito, incluida la presentación personal de Putin por su amigo Agalarov a quien el presidente ruso había condecorado. Ahí surgieron una serie de proyectos incluido el de una torre Trump junto a la torre Agalarov, negociado por el abogado y consigliere de Trump, Michael Cohen, personaje clave en nuestra historia. Lo significativo, sin embargo, fue que en realidad Trump no invirtió en ningún proyecto en Rusia. No hubo torre Trump.

Hizo algo mucho más importante. Atraer dinero ruso hacia sus propiedades inmobiliarias en EE.UU., comprando inmobiliario Trump en Nueva York, en Nueva Jersey, en Florida, en proyectos que hubieran sido ruinosos si no hubiera sido por la demanda generada por inversores rusos. Cuyo propósito era simplemente exportar sus ganancias sin pasar por el fisco. 

Pero la operación fue creciendo, con el apoyo de personajes mediomafiosos como otro inmigrado ruso Felix Sater, que cooperó con Michael Cohen en proyectos conjuntos de inversión rusa en EE.UU., e incluso con la cooperación de bancos tan importantes como el Deutsche Bank, que fue multado por EE.UU. por haber transferido 10.000 millones de dólares a EE.UU. procedentes de fuentes poco claras en Rusia. Deutsche Bank prestó a Trump en un momento clave al menos 130 millones, gracias a las conexiones rusas de Trump. 

Al mismo tiempo, Jared Kushner, pareja de Ivanka, aprovechó también estas redes de conexión y hizo pingües negocios inmobiliarios, conectando, por ejemplo con el oligarca ruso, Lev Leviev, para comprar un inmueble en Times Square con una hipoteca del Deutsche Bank.

En este clima de buen entendimiento con Rusia y con los prorrusos ucranianos, Trump se rodeó en el 2016 de personajes apreciados en esos medios, como Paul Manafort, lobbista a favor de los ruso-ucranianos, su primer jefe de campaña, o Carter Page, su asesor internacional, todos ellos conocidos por los oligarcas rusos.

 E incluso con el general Flynn, su primer asesor de Seguridad Nacional, comentarista pagado de Russia Today, la television del Kremlin. Todos ellos están procesados por mentir al FBI sobre sus contactos rusos.

Pero el momento clave en el que se pasa de los negocios a la política fue el 9 de junio del 2016. Ese día hubo una reunión en la torre Trump entre Donald Trump júnior, Jared Kushner, Paul Manafort, Rinat Akhmetshin (lobbista en EE.UU., exagente del FSB/KGB), Emin Agalarov, su agente Rob Galdstone y la abogada rusa Natalia Veselnítskaya, fascinante y misterioso personaje con probable conexión directa con el Kremlin. 

La reunión fue motivada porque Veselnítskaya ofreció, a través de Gladstone, información comprometedora (correos electrónicos) contra Hillary a cambio de anular la Magnitsky Act, sancionadora de líderes rusos, si Trump era presidente. Júnior dijo que le encantaba la idea pero que dependía de la información. 

Según todos los asistentes no hubo tal in­formación y se disolvió el trato. Pero 40 minutos después de la reunión Donald Trump, que estaba en la torre Trump aunque no en la reunión, anunciaba en un tuit que disponía de informaciones comprometedoras sobre Hillary."               (Manuel Castells, La Vanguardia, 27/01/18)

1.2.17

Deutsche Bank pagará 425 millones de dólares de multa por lavado de dinero ruso, ¿de la mafia rusa?

"Las autoridades de Nueva York han llegado a un acuerdo con el Deutsche Bank para que pague una multa por 425 millones de dólares por maniobras de lavado de dinero utilizando sucursales en Moscú y Londres. 

El esquema era "simple y efectivo", anunció en un comunicado el Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York al dar cuenta del arreglo alcanzado con el banco alemán por operaciones realizadas entre 2011 y comienzos de 2015.

Las operaciones, descritas en el documento del acuerdo, de 29 páginas, consistían básicamente en que un cliente del Deutsche Bank en Moscú daba una orden para comprar acciones de empresas rusas pagando siempre en rublos. 

Desde la filial de Londres del Deutsche se daba una orden de venta de los mismos valores, por la misma cantidad y con el precio igual, y los ingresos por esa venta, en dólares, terminaban en empresas situadas en paraísos finales.

Las operaciones eran registradas en la filial estadounidense del Deutsche Bank e involucraban a compañías ligadas entre sí o con dueños, agentes o gerentes directamente relacionados. "Por medio de este esquema, las contrapartes eran capaces de convertir subrepticiamente rublos en dólares usando el Deutsche Bank", dice el texto del acuerdo, que indica que permitió sacar desde Rusia el equivalente de cerca de 10.000 millones de dólares.

Las pesquisas de las autoridades neoyorquinas concluyeron que el Deutsche Bank perdió "numerosas oportunidades para detectar, investigar y parar" estas operaciones debido a los "extensos fallos" en el cumplimiento de sus obligaciones. 

 El acuerdo también obliga al banco alemán a contar con un supervisor independiente para evitar que vuelvan a realizarse estas maniobras, y además la entidad financiera se compromete a adoptar medidas para estrechar la vigilancia."             (Vox Populi, 31/01/17)

5.9.16

Ben-Artzi, delator del Deutsche Bank, rechaza cobrar 8,2 millones de recompensa porque ha sido multado el banco, no sus directivos culpables

"- A causa de la crisis del banco ya han sido despedidos más de 35000 empleados.  

- Ningún directivo ha sido sancionado tras el falseo de cuentas.  

La Securities and Exchange Commission (SEC), el supervisor bursátil de EE UU, multó el año pasado a Deutsche Bank con 55 millones de dólares (48,5 millones de euros) por falsear sus cuentas durante la crisis. La incorrecta valoración de derivados de crédito permitió a Deutsche ocultar hasta 12.000 millones de dólares (9.450 millones de euros) en pérdidas, ayudando así a evitar el rescate del Gobierno.

 La investigación que dio lugar a la multa se puso en marcha gracias a la información proporcionada por Eric Ben-Artzi, exanalista de riesgos del Deutsche en EE UU, y otras dos personas. La SEC premió al exanalista y a un compañero (el tercero no recibió nada) con 16,5 millones de dólares, recompensa nutrida de un fondo del Congreso estadounidense.

Ben-Artzi ha renunciado a su parte de la recompensa. Lo hace en protesta por el hecho de que la multa fue impuesta al banco y no a los directivos implicados en el fraude. De esta forma quienes pagan por el falseo de cuentas son sus accionistas y empleados. Estos últimos, con más de 35.000 despidos, se están convirtiendo en las verdaderas víctimas al tratarse del eslabón más débil. 

Existen casos similares de bancos investigados por la SEC. Trinity Capital y el banco Los Alamos National Bank fueron duramente multados tras un falseo de cuentas, pero aquí los directivos sí fueron sancionados. La única diferencia con el Deutsche Bank es la existencia de puertas giratorias.

 Altos cargos de Deutsche Bank entraron y salieron de la SEC antes, durante y después de la actividad ilegal del banco. Existen ejemplos como el de Robert Rice, abogado jefe encargado de la investigación al Deutsche en 2011, que se convirtió en directivo de la SEC dos años después, o el de Robert Khuzami, abogado jefe del banco en EEUU, que dejó el puesto para dirigir un departamento del regulador. Ni la SEC ni el banco han comentado las acusaciones. "            (Javier F. Ferrero , Rebelión, 02/09/16)

25.9.15

Volkswagen, Deutsche Bank, Siemens: el lado oscuro del capitalismo alemán. Las tres empresas están implicadas en fraudes

" El escándalo industrial del que es protagonista Volkswagen, que ha reconocido recientemente haber trucado hasta 11 millones de coches en todo el mundo, no es el único caso que ha puesto en la picota a emblemáticas compañías del capitalismo germano. 

Otros buques insignia de la economía alemana ya se han visto en tesituras similares a las que hoy se enfrenta el constructor de coches. En los últimos años, Deutsche Bank –el mayor banco de inversiones en Europa– o Siemens, líder continental en ingeniería industrial, también han sido cuestionados por su dudosa ética.

“Cada escándalo tiene su idiosincrasia y una constelación de factores que concurren para explicarlo”, dice a eldiario.es Johanna Mair, profesora de gestión, estrategia y liderazgo de la Hertie School of Governance, de Berlín. “En el último caso de Volkswagen, es una combinación de mal liderazgo con algunos errores estratégicos”, agrega.

Tampoco hay que ignorar en el escándalo de los gases contaminantes de los coches diésel de Volkswagen la dinámica que ha estado viviendo la compañía en los últimos tiempos. Martin Winterkorn, el presidente del consejo de Volkswagen AG que dimitió el miércoles, tuvo que defender su cargo con uñas y dientes a principios de año. 

Ferdinand Piëch, magnate austriaco y hasta no hace mucho uno de los pesos pesados de la compañía, ambicionaba ver a Winterkorn fuera de las altas instancias de Volkswagen. Sin embargo, en abril al descubrir los fuertes apoyos con los que contaba  Winterkorn, fue el propio Piëch quien tuvo que retirarse.

Para Mair, “en la dirección de la compañía, Winterkorn ha sido víctima de dos trampas para todo líder de empresa: la arrogancia y la falta de humildad”. “Efectivamente, ganó importantes batallas por el poder de la empresa y eso crea a menudo una espiral en la que se sobreestiman los recursos que tiene uno”, añade. 

En Estados Unidos, donde la Agencia de Protección del Medio Ambiente denunció la semana pasada el engaño de Volkswagen en cerca de medio millón de vehículos, ya se evalúa que la empresa alemana podría verse obligada a pagar una multa de unos 16.000 millones de euros. 

Este tipo de estimaciones explican en buena medida por qué a mediados de esta semana habían perdido casi un 35% de su valor las acciones de la compañía, que da trabajo a casi un tercio de los cerca de 780.000 empleados del sector del automóvil alemán.

El nuevo Libor alemán

Volkswagen no es la única gran empresa alemana que se ha visto obligada a afrontar grandes multas por hacer trampas. Este año, Deutsche Bank, el mayor banco de Alemania con 45.000 trabajadores,  acordó pagar a las autoridades de Estados Unidos y Reino Unido 2.300 millones de euros por su implicación en el escándalo del Libor, un caso de manipulación en el tipo de interés del mercado interbancario de Londres. 

Precisamente, dada la amplitud del caso de las emisiones de Volkswagen, este escándalo podría ser el “Libor del sector del automóvil”, según Olaf Storbeck, columnista alemán de la agencia  Reuters. 

Ahora bien, existe una diferencia entre ambos casos, porque los grandes bancos implicados en la manipulación del Libor –además de Deutsche Bank fueron multados Barclays, UBS, City Group y JP Morgan– se defendieron apuntando que las faltas las cometieron algunos empleados por su cuenta. En Volkswagen, la atención no está puesta en directivos situados en partes bajas o intermedias de la jerarquía, sino en quienes dirigen la compañía.

También han estado sometidos a un intenso marcaje los máximos responsables de Siemens, un gigante germano que destaca por ser una de las compañías que más empleados tiene a nivel mundial con 362.000 trabajadores. 

Las decisiones de  Joe Kaeser, el consejero delegado de este otro gigante industrial germano, se siguen con mucha atención ahora por la reestructuración que está llevando a cabo con constantes anuncios de miles de despidos. 

Kaeser recogió en 2013 el testigo de  Peter Löscher, en quien cayó la responsabilidad de hacer olvidar el escándalo por el que Siemens tuvo que desembolsar la pasada década unos 1.400 millones de euros en multas en Estados Unidos y Alemania para poner fin a una serie de investigaciones sobre un  sistema de sobornos ideado para obtener contratos en países como Rusia, Israel, Irak, Venezuela y Bangladesh. A este escándalo se le puso la etiqueta del "mayor caso de sobornos en la historia del mundo empresarial".

Falta de humildad

Johanna Mair, la profesora de la  Hertie School of Governance  de Berlín, entiende que este tipo de casos ocurren cuando hay una “sobreestimación de uno mismo” entre los líderes de una empresa. “La falta de humildad en la dirección de empresas lleva a pensar que se puede caminar sobre el agua o hacer lo que sea, y de esto resulta que los estándares éticos se queden vacíos”, apunta, antes de reconocer la presión que ejerce el ritmo del capitalismo global.

 “En Alemania las empresas operan hoy en día con un claro mandato de maximizar el valor de las acciones, algo que, en ocasiones hace que los líderes de las empresas olviden que, en su mundo, el fin no debería justificar los medios ”, señala Mair.
Winterkorn ha pagado el fraude con su cargo.

"Casos como el de Volkswagen tienen un efecto negativo para la imagen de cualquier empresa en Alemania, donde la sociedad piensa tradicionalmente peor de las grandes compañías por ser más escéptica con el funcionamiento de las grandes corporaciones”, dice a eldiario.es Peter Matuschek, analista del instituto berlinés de estudios de opinión FORSA. 

Según él, los alemanes “tienen mejor opinión del  Mittelstand”, término con el que se conoce al tejido industrial compuesto por pequeñas y medianas empresas, que abarca el 70% de la mano de obra en el país y representa el 53% del Producto Interior Bruto (PIB) germano. 
Aun así, las dimensiones de una empresa como Volkswagen son tales que ella sola contribuye alrededor de un 2,7% al PIB alemán. De resentirse las ventas de coches de la firma con sede en Wolfsburgo, también lo haría hasta cierto punto la economía alemana.

Algo parecido se puede decir de Deutsche Bank, uno de los bancos considerados too big to fail en el mundo de las finanzas. Su tamaño es tal que su eventual caída en desgracia tendría consecuencias globales. En productos financieros derivados, se ha estimado que Deutsche Bank tiene invertidos unos 67 billones de euros, una cantidad veinte veces mayor que el PIB alemán.

Participación pública

El caso de Volkswagen tiene que preocupar especialmente a los políticos del Land de Baja Sajonia (noroeste germano). Esta región figura entre los principales accionistas de la compañía, con un 20%. Sin embargo, las primeras consecuencias políticas del escándalo de Volkswagen podrían registrarse en Berlín, y no en Hanóver, la capital de Baja Sajonia.

Este miércoles, el diario conservador Die Welt se hizo eco de la respuesta que el ministro de Transportes, el democristiano de la CSU bávara Alexander Dobrindt, había  ofrecido a Los Verdes en una sesión parlamentaria en el Bundestag en julio y en la que reconocía la existencia en la industria del automóvil de aparatos con un sistema defectuoso de detección de emisiones. 

“Es sorprendente que Dobrindt se muestre sorprendido” con el escándalo “porque en julio estaba muy bien informado en lo que respecta a las manipulaciones” del sistema de emisión de gases, ha apuntado Oliver Krischer, vicepresidente del grupo parlamentario ecologista. Por todo ello, la Fiscalía alemana va a lanzar una investigación criminal sobre los hechos.

Más allá de que la credibilidad de Dobrindt haya quedado en entredicho y de las eventuales consecuencias políticas del escándalo, este tipo de casos se percibe como asuntos turbios que mancillan los éxitos actuales de una economía alemana cuyos datos macroeconómicos son la envidia de sus socios europeos. 

De ahí la manifiesta condena o preocupación que surge cuando saltan a la luz. Así, el diario sensacionalista  Bild afirmó que los productos “Made in Germany están en peligro” a raíz del escándalo de Volkswagen, según un reciente editorial firmado por la periodista Sissi Benner.

10.6.15

El Deutsche Bank, o el “modelo bancario” corrupto

"El Deutsche Bank es todo un símbolo de Alemania, de su gran poder industrial y vigorosa capacidad exportadora pero, desde que vendió su alma al diablo y adoptó el modelo de banca anglosajona, se ha convertido en blanco de las críticas en el propio país. (...)

Sin embargo, como señala Der Spiegel en un editorial que publica en su último número,  poco a poco el negocio crediticio dejó de ser su principal preocupación y comenzaron a llevar la voz cantante los defensores de resituarlo en la órbita de la banca de inversión, con jóvenes banqueros buscando rápidos beneficios para el banco y los correspondientes bonos para ellos mismos.

«Sobre todo en los años salvajes que precedieron al estallido en 2008 de la crisis financiera, los banqueros de inversiones abusaron de su poder: engañaron, manipularon y se llenaron de paso los bolsillos. Y su incitador fue –él mismo lo ha reconocido– el copresidente actual, Anshu Jain».

(En 1998 el Deutche Bank adquirió el norteamericano Bankers Trust, especializado en productos derivados y operaciones de alto riesgo. Esa compra  le convirtió en el mayor banco del mundo, pero con ella consiguió una ventaja añadida y deseada: escapar a los controles sociales que la participación de los trabajadores imponía en el modelo de cogestión, consideradas como “rigideces del sistema”. 

La fusión con Bankers Trust, lo mismo que la planteada entre Daimler-Chrysler en el sector del automóvil, luego fracasada, o la producida entre Hoeschst-Rhône Poulenc en la industria química, fueron justificadas como exigencias de la globalización y como la única forma en que los primeros ejecutivos se podían liberar de los corsés del modelo participativo alemán. 

Ese modelo era un estorbo para desarrollar el poder omnímodo del primer ejecutivo, típico del modelo de gestión anglosajón, que está detrás de los escándalos de corrupción y de las ineficiencia ahora detectadas.)

Precisamente en 2008 pareció de pronto mostrar algo más de interés por la modesta clientela al adquirir el Postbank (banco de correos), negocio en el que su entonces presidente, Josef Ackermann, vio algo así como un contrapeso a los nuevos riesgos de la banca de inversiones.

 Sin embargo, bajo su doble presidencia actual, la del alemán Jürgen Fitschen y el británico de origen indio Anshu Jain, el Deutsche Bank ha vuelto a dar un salto atrás con el proyecto de venta del Postbank y la pérdida de en torno a 14 millones de pequeños clientes.

Como señala la prensa alemana, el Deutsche Bank seguirá contando con entre ocho y nueve millones de clientes particulares y prestando servicio a unas 12.000 pequeñas y medianas empresas, pero tendrá que ganar en eficacia, lo que significará el cierre de varios centenares de oficinas y una decidida apuesta por el sector digital.

Der Spiegel critica duramente el modelo que proyecta el actual equipo directivo y denuncia que la decadencia del otrora orgullo del mundo financiero alemán comenzó con la dedicación a la banca de inversiones de influencia anglosajona en un intento de emular al banco Goldman Sachs.

«El Deutsche Bank- continúa el editorial- sufre hasta hoy de la corrupción de costumbres derivada de la incorporación de los banqueros de inversiones. Y tiene que seguir pagando hoy sanciones de miles de millones por sus delitos de entonces. Hace tiempo que debería haberse dado cuenta de que está en un callejón sin salida porque se ha vuelto dependiente de los mismos que tanto contribuyeron a sus ganancias, pero que hoy son responsables de pérdidas astronómicas».

(El Deusche se ha visto involucrado en múltiples escándalos de manipulación y corrupción.  Recientemente ha reconocido destinar 350 mill de € a abogados que le defienden de 6.000 demandas. En EEUU está imputado por su comportamiento con las subprime, producto típico de la banca de inversión que ocasionó la crisis financiero de 2008. El pasado mes de abril fue condenado a una multa de 2.300 mill de € por manipulación del Libor y otros tipos interbancarios.)

Alemania necesita, escribe la revista, un Deutsche Bank fuerte y tan internacional como todas esas empresas que han convertido al país en campeón de las exportaciones, pero no uno volcado en maniobras especulativas que con «fondos hedge y con otras sociedades financieras» pretenda hacer negocios rápidos «en los que el riesgo y los potenciales beneficios no guardan relación».            (nuevatribuna.es | ​Joaquín Rábago 18 de Mayo de 2015)

7.2.13

El fisco alemán investiga al Deutsche Bank por una trama de evasión de impuestos. Su presidente, implicado en la trama, esclarecerá lo sucedido...

"El dúo directivo del mayor banco de Alemania, Jürgen Fitschen y Anshu Jain, promete corregir el rumbo tras un mes de escándalos y reveses judiciales. Deutsche Bank, una de las entidades financieras más influyentes del mundo, está siendo investigado por su conexión una trama de evasión fiscal en Alemania que ha salpicado al propio Fitschen.

 En cuanto al británico de origen indio Jain, su currículo como jefe del área de inversión de Deutsche Bank en Londres lo sitúa peligrosamente cerca de esos mismos manejos.

Según el diario de Múnich Süddeutsche Zeitung, las autoridades fiscales británicas advirtieron a la dirección local del banco en Londres de que empleados de la entidad podrían estar implicados en prácticas ilegales con certificados de emisión de dióxido de carbono. Deutsche Bank no depuró responsabilidades internas.

Hace dos semanas, la Fiscalía de Fráncfort ordenó una operación a gran escala en la sede del banco. Medio millar de funcionarios de Hacienda y de la policía participaron en los registros y arrestaron a cinco personas el pasado 12 de diciembre

Las rutilantes torres que el gran banco de Alemania tiene en el corazón financiero de Europa fueron escenario de una operación policial como el que se reserva a las organizaciones criminales.

Aprovechando la Navidad, Fitschen y Jain explican ante los 100.000 empleados de Deutsche Bank: “Pondremos todo nuestro esfuerzo para esclarecer lo sucedido”, alegan en una carta. Antes de adoptar este tono autocrítico, Fitschen ya había pedido explicaciones al primer ministro de Hesse, el democristiano Volker Bouffier (CDU): le llamó por teléfono para quejarse de la humillación pública por los registros.

 Según el semanario Der Spiegel, Bouffier replicó que la operación policial es cosa de los fiscales. La oposición socialdemócrata (SPD) apoyó al primer ministro regional y criticó “el error de quienes se creen por encima de la ley”. Los Verdes abundaron en las críticas contra el banco y sus directivos, apuntando que “el pescado apesta por la cabeza”.

Deutsche Bank, durante décadas la orgullosa perla financiera en el joyero de la gran empresa alemana, está sufriendo un serio desgaste con estos escándalos. El banco ya fue registrado en 2010, pero entonces fue como consecuencia de un chivatazo previo.

 Las sospechas contra la entidad financiera se fueron cristalizando durante el proceso contra los seis principales implicados en la llamada mafia del CO2, que estafó cientos de millones de euros al fisco alemán.

En 2011 los condenaron a entre tres y siete años de cárcel. Compraban certificados de emisión de dióxido de carbono fuera de Alemania y se ahorraban el IVA. Después los vendían dentro y cobraban el impuesto, pero no lo transferían a Hacienda.

 Los certificados cambiaban de propietario una y otra vez en Alemania, hasta que salían del país y se vendían de nuevo. Esta práctica es conocida como fraude carrusel del IVA. La sentencia advertía de que sus delitos no habrían sido posibles sin la complicidad del banco. (...)

La ruina de la reputación de Deutsche Bank está siendo un asunto de portada en Alemania, donde perdura el descontento por los multimillonarios rescates bancarios posteriores a la crisis de Lehman Brothers en 2008.

Deutsche Bank y su expresidente Josef Ackerman se ufanaron en público de ser uno de los pocos bancos que no necesitó ayudas públicas estatales. Sus críticos se preguntan si no será gracias a lucrativos escándalos como el de los certificados de CO2 o su probable implicación en las manipulaciones del tipo de interés interbancario de Londres (líbor), por el que el banco suizo UBS ha tenido que pagar 1.200 millones de dólares de multa."              (El País, 26/12/2012)

3.9.09

El Deutsche Bank protagoniza otro escándalo de espionaje en Alemania. El mayor banco alemán reconoce que vigiló a cinco personas

"Una nota de prensa del día 22 reconoce que el banco vigiló "con dudosa legitimidad" a un miembro de su propia directiva, a otro de su Consejo de Vigilancia, a un periodista, a un accionista y a otra persona más. La nota destacaba que no fueron "actividades sistemáticas" sino casos aislados. No obstante, los precedentes de otras grandes compañías y los métodos utilizados por Deutsche Bank han causado un escándalo mayúsculo. La prensa alemana recoge que Deutsche Bank envió a Ibiza a una joven brasileña de 23 años para que buscara "los puntos débiles" de un accionista incómodo.

La compañía apunta al jefe de su Consejo de Vigilancia como instigador del espionaje sufrido por el accionista Michael Bohndorf. El semanario Der Spiegel publica que Bohndorf recibió en 2006, en su casa de Ibiza, la visita de al menos una "mujer joven" remitida por Deutsche Bank. La "atractiva joven brasileña" sedujo a Bohndorf, de 66, para sonsacarlo.

Las críticas de Bohndorf a la dirección durante las juntas de accionistas molestaban a los directivos. Sospechaban en el banco que Bohndorf formó causa común con el magnate Leo Kirch, que culpa a los ejecutivos de Francfort de la ruina de su imperio mediático. (...)

El jefe del Consejo de Vigilancia de Deutsche Bank era, entonces como hoy, Clemens Börsig. Según recordaba el viernes el diario Süddeutsche Zeitung, Börsig había tratado de colocarse a sí mismo como sucesor de Ackermann a principios de 2009. Casi todos contaban entonces con que Ackermann dejaría el banco en 2010, hasta que se anunció en abril la renovación de su contrato por cuatro años más. El intento de Börsig de alzarse a la presidencia, que el diario califica de "intentona golpista", podría haber contribuido a la publicidad del escándalo de espionaje. La rivalidad entre Ackermann y Börsig es conocida desde entonces." (El País, ed. Galicia, Economía, 26/07/2009, p. 29)