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17.12.20

“Dinero de la cooperación española se ha destinado a fondos privados con sede en paraísos fiscales”

 "El denominado Fondo Africano para la Agricultura (AAF), radicado en el paraíso fiscal de las Islas Mauricio, recibió 40 millones de dólares en 2010 de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Se trataba, en teoría, de “fomentar los sistemas de producción sostenibles y el apoyo a pequeños productores desde un enfoque territorial (…) en las zonas rurales africanas”. En la práctica el proyecto se centró en la producción de aceite de palma para la exportación, afirma el sociólogo Carlos Gómez Gil en el libro Debates y controversias en la cooperación al desarrollo. Fondos privados de ayuda, acuerdos neocoloniales y ayuda a refugiados (Universitat d’Alacant, 2020).

Diferentes estudios y ONG han denunciado que –con la ayuda oficial española invertida en el proyecto de AAF- se produjeron abusos contra las comunidades y situaciones de explotación laboral (salarios de un dólar diario) en la República Democrática del Congo. Otro caso mencionado por Gómez Gil son los 12,5 millones de dólares de la cooperación española aportados en 2012 a Latin Renewables Infraestructure Fund, ubicado en el paraíso fiscal de Delaware (Estados Unidos). Este fondo de inversión es uno de los financiadores de la represa hidroeléctrica Santa Rita, en el norte de Guatemala, rechazado por comunidades indígenas y defensores ambientales. Carlos Gómez Gil imparte docencia sobre cooperación al desarrollo en la Universidad de Alicante y es autor de El colapso de los microcréditos en la cooperación al desarrollo (Catarata, 2016). La entrevista se realizó por correo electrónico.    

-En la década de los 90 del siglo XX comenzó a expandirse el modelo de empresas privadas que invertían en países del Sur con recursos de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), procedentes de los países donantes u organismos como el FMI o el Banco Mundial. En el caso de la cooperación española, apuntas el caso del Fondo para la Promoción del Desarrollo (FONPRODE) –adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores- y sus aportaciones a fondos de inversión privados radicados en paraísos fiscales. ¿Qué ejemplos destacarías?

Una vez más, los recursos públicos destinados a la ayuda al desarrollo se ponen al servicio de los intereses privados y de sus inversores a través de estas empresas, creadas con frecuencia al amparo de paraísos fiscales como sociedades offshore. Hasta tal punto que a estas compañías que recolectan recursos públicos de la ayuda al desarrollo para sus negocios privados se las denomina con el elocuente nombre de “intermediarios financieros”, recibiendo cada vez más recursos de instituciones bilaterales como multilaterales así como de agencias de desarrollo.

En el caso de España, el sucesor de los polémicos créditos FAD, el Fonprode (Fondo de Promoción para el Desarrollo), creado en el año 2010, que se presentaban repletos de bondades, han abierto la puerta a un magma de actividades privadas muy dañinas y sin prácticamente control, como hemos visto en estos años. No son solo mis artículos y estudios los que están dejando testimonio de ello, sino la propia auditoría del Tribunal de Cuentas del año 2016 la que ha constatado estos hechos.

Entre los casos más llamativos y dañinos que se han financiado con recursos de la Ayuda Oficial al Desarrollo de España podemos mencionar el Fondo REGMIFA radicado en Luxemburgo y constituido como SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable) para eludir el pago de impuestos, que ha recibido 55 millones de dólares; al igual que el Fondo Privado de Capital en Angola, también radicado en Luxemburgo como SICAV, que ha recibido 6 millones de dólares; el Fondo de Capital Privado Progresa, constituido como una Limited Partneship, con sede en Alberta (Canadá) que ha recibido también 20 millones de dólares; el Fondo Africano para la Agricultura, con sede en el paraíso fiscal de las Islas Mauricio y que opera también desde las Islas Caimán, que ha recibido 40 millones de dólares; el Fondo Africano de Garantías, constituido como una Sociedad de Responsabilidad Limitada que ha recibido otros 20 millones de dólares.

O el Fondo Moringa, con la forma de Sociedad Comanditaria de Acciones, con sede en Luxemburgo como SICAV, que recibió 15 millones de euros; el Fondo de Infraestructura de Energía Renovable para América Latina, una Sociedad Limitada con sede en el paraíso fiscal de Delaware, en los Estados Unidos, que recibió de la cooperación española 12,5 millones de dólares; y el Fondo de Inclusión Financiera Global, constituido en Luxemburgo como Sociedad Comanditaria por Acciones, receptor de 12,5 millones de euros.

-¿Cuál es la conclusión?

Cuando tenemos una cooperación española que lleva años alejada de la lucha contra la pobreza y de apoyar el acceso a bienes esenciales en las poblaciones más desfavorecidas, resulta que se dedica a regar de dinero a estas oscuras sociedades de inversión privadas que protagonizan la elusión fiscal a través de paraísos fiscales opacos utilizando una sofisticada ingeniería financiera. No hablamos únicamente de la rechazable financiación a estas empresas opacas, sino que, con el Código de Financiación Responsable de la Cooperación Española, estas operaciones nunca deberían de haber recibido financiación, siendo una irregularidad muy importante.

-¿Dinero de la AOD española para estos fondos se ha concretado en proyectos con impacto muy negativo, a los que se haya denunciado por violaciones de los derechos humanos o agresiones ambientales?

Así es, resulta todavía más impactante el hecho de que algunas de estas empresas han promovido, financiado o invertido en proyectos extractivistas en países empobrecidos en contra de las poblaciones locales, apropiándose de sus tierras, dañando de manera irreversible sus valiosos ecosistemas, impidiéndoles acceder con su ganado a las zonas de pastoreo ancestrales; y llegando incluso a utilizar a la policía y a las fuerzas militares para reprimir con dureza algunas de las protestas contra algunos de estos proyectos, que llevaban el apoyo de la cooperación española, incluso con indígenas detenidos, muertos, heridos y perseguidos.

-En el libro mencionas tres de los casos más “escandalosos”…

La actuación del Fondo GEF África sustanaible Forestry Partners, en Uganda, que según el informe anual  del Movimiento Mundial sobre Bosques Tropicales, es uno de los más conflictivos del mundo debido a las multas, detenciones arbitrarias, confiscación de ganado a la población local y la prohibición de abastecerse de las fuentes de agua que han utilizado toda la vida, agravado por la actuación violenta de los agentes de seguridad de la plantación que imponen sanciones arbitrarias muy elevadas a los campesinos de la región; han llegado a denunciarse, incluso, violaciones de mujeres.

También destacaría el proyecto promovido en la República Democrática del Congo por el Fondo Africano para la Agricultura (AAF) a través de la empresa Feronia Inc., mediante un holding radicado en las Islas Caimán, que ha sido muy bien estudiado por diferentes ONG de España y de otros países; sobre el terreno y con evaluaciones ejemplares. En ellas, se recogen minuciosamente los abusos cometidos por esta empresa en las plantaciones que posee, como la denuncia de 61 personas a las que se ha despojado de 14.000 hectáreas de tierra mediante engaños, a cambio de sacos de sal, mantas y tabaco, con situaciones de explotación laboral extremas e incluso el desvío de fondos a dirigentes del gobierno congoleño mediante un complejo entramado societario que ha sido denunciado por Wikileaks.

Aunque quizás, el caso más grave haya sido el protagonizado por el Fondo de Infraestructura de Energía Renovable en América Latina (LRIF) en Guatemala; es el proyecto hidroeléctrico Santa Rita, situado en el departamento de Alta Verapaz, que desde sus inicios contó con una importante oposición de la población indígena local y defensores del territorio. Desde que comenzaron las movilizaciones contra el proyecto, que violaba los acuerdos de paz en materia de identidad y derechos de los pueblos indígenas, las fuerzas policiales actuaron duramente, con detenciones, asesinatos, heridos y órdenes de captura contra numerosas personas.

-¿Hubo reacciones contra la construcción de esta represa hidroeléctrica?

Me parece destacable el hecho de que en su día, diferentes colectivos del país remitieron una carta a la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) en la que informaban de estos hechos y pedían la retirada de los fondos de la cooperación española para no participar en una dura represión que hasta el momento se había cobrado la vida de siete personas, setenta civiles heridos, treinta detenciones arbitrarias y otras tantas casas incendiadas, junto a la persecución de líderes comunitarios, invasión de tierras y ordenes de captura contra más de cuarenta personas. Esta carta nunca fue contestada por la cooperación española.

Creo que son ejemplos más que contundentes de intervenciones que nunca debían de haber recibido financiación de la cooperación española, aunque lo peor es que, al tener conocimiento de estas graves actuaciones, la AECID mantuvo el apoyo a las mismas a pesar del sufrimiento generado a las poblaciones locales, lo que hace todavía más rechazable la actuación de la cooperación española en todos ellos.

-El pasado 12 de noviembre el Parlamento Europeo dio el visto bueno al acuerdo pesquero entre la UE y la República de Senegal, centrado en las capturas de atún y merluza negra por barcos españoles, portugueses y franceses. ¿Se trata de acuerdos –el primero se firmó en 1979- de carácter neocolonial y que han terminado por arrasar las economías locales?

Desgraciadamente, el balance sobre estos acuerdos de pesca de la UE con Senegal desde que se pusieron en marcha es muy negativo para la población senegalesa, con impactos destructivos múltiples, a cambio de la depredación salvaje de sus ricos bancos de pesca y la generación de efectos muy negativos de carácter transversal en la sociedad y en su economía que perdurarán durante décadas. Son acuerdos basados en el extractivismo salvaje, con características que, en efecto, podríamos denominar de neocoloniales, que en ningún momento han hecho un diagnóstico previo de sus posibles impactos sobre el país ni sobre sus habitantes.

Así lo demuestro en el estudio que he llevado a cabo, con una revisión exhaustiva de informes, artículos científicos y estudios publicados en los últimos años. De tal forma que, frente a la propaganda hueca y engañosa de la UE que ha pasado a denominar a estos acuerdos como Acuerdos de Asociación de Pesca Sostenible (AAPS), afirmando que cumplen los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de las Naciones Unidas y en consonancia con las prioridades de la FAO, las mismas Naciones Unidas, en sus informes, han destacado cómo su evaluación es claramente negativa, tanto desde el punto de vista ambiental como social, afirmando que los bancos de pesca se han agotado, dañando a la pesca artesanal y al conjunto de la población senegalesa.

-¿Observas una relación entre los convenios en materia de pesca con la UE, los ajustes promovidos por el FMI y el Banco Mundial -década de los 80 y 90 del siglo XX- y las migraciones de la población senegalesa a Europa, incluida la denominada crisis de los cayucos de 2006 en las Islas Canarias?

En países como Senegal se verifica esta relación tan perversa con extrema claridad, y así lo he analizado en mi libro. Años de crueles políticas de ajuste del FMI y el BM aplicadas en Senegal que empobrecieron a agricultores y trabajadores, causaron el cierre de explotaciones agrícolas y granjas avícolas en todo el país, impulsando procesos de liberalización comercial y financiera asimétricos que extendieron la desregulación de los mercados. Así, se abrió el camino para la importación masiva desde la UE de los mismos productos cuyas exportaciones hacia los mercados europeos se cortó, a precios mucho más bajos de los de producción en el país africano. Al mismo tiempo, el impacto de décadas de acuerdos pesqueros con la UE y con otros países, que han sobreexplotado sus caladeros y dañado sus ecosistemas marinos, crearon las condiciones perfectas para desencadenar una explosión migratoria en el país, con unas consecuencias inéditas para España.

-¿Cómo resumirías las consecuencias socioeconómicas de estos ajustes y pactos?

Agricultores y trabajadores arrojados al paro por las políticas económicas impulsadas por el FMI, junto a pescadores obligados a dejar de faenar ante la ausencia de capturas en las costas por el expolio al que se vienen sometiendo los caladeros desde hace años por los acuerdos de pesca suscritos con la UE, unido a los constructores y propietarios de cayucos que tenían que dejar sus embarcaciones varadas y sin poder salir al mar ante la falta de ocupación, proporcionaron los ingredientes para que desde Senegal se viviera un proceso migratorio singular, como respuesta a todos estos desajustes sociales y económicos.

Los caladeros siguen esquilmados y toda la cadena vinculada a un sector tan importante como la pesca sigue profundamente dañada, al tiempo que las economías agrarias han sido seriamente golpeadas, por lo que las migraciones se mantienen como una válvula de escape al malestar social existente. En mi opinión, una política económica y comercial más justa hacia estos países africanos salvaría numerosas vidas y frenarían unas pulsiones migratorias alimentadas por décadas de políticas de ajuste tan fracasadas como dañinas.

-El Ministerio del Interior español informa que, entre enero y mediados de noviembre, la llegada de personas migrantes a Canarias por mar ha aumentado un 1.019% respecto al mismo periodo de 2019. Mientras, la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya viajó el 22 de noviembre a Senegal para –según la nota de prensa oficial- “reforzar la cooperación” con este país. ¿En qué medida se trata de una externalización policial y militar de las fronteras?

Hay un error importante al creer que las migraciones se van a detener aplicando soluciones policiales o militares, sin comprender los factores que las originan ni articular medidas legales y seguras para facilitar unas migraciones ordenadas. Esto ya se hizo durante la crisis de los cayucos, en el año 2006, cuando se llegó a utilizar dinero de los fondos reservados a través del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), incluso, para pagar a propietarios de cayucos con el vano propósito de detener a los inmigrantes, o empleando dinero de la ayuda al desarrollo para frenar las migraciones.

Muchos nos preguntamos dónde quedan los tan cacareados Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), que nuestros dirigentes políticos afirman cumplir sin conocer su significado, cuando, por ejemplo, en su meta 10.7 se recoge facilitar la migración y la movilidad ordenada, segura, regular y responsable: ¿qué se está haciendo para ello? En el mismo sentido, en el año 2018 España suscribió el “Pacto mundial para la migración segura, ordenada y regular” de Marrakech, que también se compromete a lo mismo, y creo que debemos preguntar a nuestros dirigentes públicos qué están haciendo para que España y la UE avancen.

-¿Cuál es la tendencia, durante los últimos años, de las partidas presupuestarias e inversiones en la cooperación española al desarrollo?

Tras atravesar la política de cooperación española en la última década el período más oscuro de su historia, lo que la ha conducido a un proceso de deterioro imparable, ahora tiene que enfrentarse a la mayor crisis económica, sanitaria y social de los últimos tiempos. El estado tan precario en el que se encuentra, la irrelevancia a la que ha sido conducida, los profundos recortes presupuestarios, técnicos y humanos que ha tenido que afrontar, junto a la situación de debilidad crónica que atraviesa, la sitúan en muy malas condiciones para afrontar los gigantescos desafíos sistémicos que tiene por delante.

El estado comatoso de la cooperación española, que ha venido siendo sistemáticamente negado e ignorado por sus máximos responsables desde hace años, es algo que ha sido recogido en diferentes estudios mundiales por instituciones de distinta naturaleza. El hecho de que, durante los gobiernos del PP presididos por Mariano Rajoy, la cooperación española retrocediera a niveles de los años 80, siendo reducida a su mínima expresión, no impidió que sus máximos responsables políticos defendieran públicamente ante foros tan solemnes como las Naciones Unidas que España era un importante donante mundial y que su política de cooperación al desarrollo era un importante activo. Tantas mentiras se han venido desplegando sobre la cooperación española que ha llegado a un punto caricaturesco de hacerla irreconocible, lo que ha ayudado muy poco a su mejora y reorientación.

-¿Hay, a tu juicio, también experiencias positivas en la cooperación española?

Naturalmente que el sistema español de cooperación y ayuda al desarrollo ha acumulado experiencia y capacidades, alimentando buenas prácticas y experiencias exitosas, construyendo estructuras y dispositivos importantes, pero muchas de ellas no han sido reconocidas suficientemente por nuestros responsables políticos y en otros casos, a base de difundir discursos grandilocuentes y autoelogiosos, se ha acabado por hacer pura propaganda hueca.

-Dedicas un capítulo del libro a un aspecto poco conocido: la utilización de la AOD para financiar la atención a las personas refugiadas y solicitantes de asilo en los países occidentales. ¿Cómo ha evolucionado este gasto con cargo a las ayudas y por qué te parece criticable?

Desde hace años, especialmente a partir de la mal llamada “crisis de los refugiados” de 2015, me venía preocupando el empleo de importantes partidas de la Ayuda Oficial al Desarrollo dedicadas a la atención a los refugiados por los propios países occidentales, en su mismo territorio.

Ahora bien, el avance de estas partidas de gastos para la atención a refugiados en los propios países donantes de acogida, especialmente durante los años en los que Europa ha vivido la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, no se corresponde con un avance en las políticas de acogida, en mejores procesos de incorporación social e incluso en un mejor reconocimiento del derecho al asilo y a la protección internacional.

Por el contrario, los recursos dedicados a solicitantes de asilo y refugio durante su primer año de estancia en los países donantes han tenido una voluntad de reforzar las capacidades institucionales en políticas migratorias y de asilo, nada que ver con la mejora del desarrollo y el bienestar en los países origen de esos refugiados, en todos los casos, países pobres, con frecuencia azotados por guerras, hambrunas, conflictos y privaciones. Ni siquiera se han impulsado desde la AOD vías para impulsar patrones nuevos que vinculen las migraciones y el desarrollo, que algunos países han tratado de trabajar por medio de organizaciones de la sociedad civil con comunidades del Sur en diferentes países, contribuyendo a renovar una Ayuda Oficial al Desarrollo decadente.

-En el texto te refieres, asimismo, a un polémico informe que concluyó, en febrero, con la renuncia en el cargo de la economista jefe del Banco Mundial. ¿Cuál era el contenido, a grandes rasgos, del documento? ¿Apunta un modus operandi usual en la AOD?

Este caso ejemplifica algunas de las disfunciones en el sistema de ayuda que deben corregirse, con el añadido de ser recogido en un polémico Working Paper publicado por el Banco Mundial.

El estudio, con el título: “Elite Capture of Foreign Aid: Evidence from Offshore Bank Accounts”, realizado por los economistas Jørgen Juel Andersen, profesor de la Norwegian Business School; Niels Johannesen, profesor de la universidad de Copenhagen, y Bob Rijkers, economista del propio Banco Mundial, generó una enorme polémica que llevó a que el Banco Mundial tratara de evitar su publicación, por lo que se le denominó como “Papergate”.

El estudio revela que existe una correlación inequívoca entre aquellos países que mayores volúmenes de ayuda al desarrollo reciben, con el aumento en los depósitos bancarios en paraísos fiscales por parte de sus élites. Para ello se estudia una muestra de los 22 países más dependientes de la ayuda, analizando los desembolsos que reciben, junto a su secuencia temporal, constatando que en los períodos en que un país recibe más flujos de ayuda aumentan de manera sustancial las transferencias a depósitos opacos en paraísos fiscales, frente a aquellos otros países similares que no reciben ayuda y cuyas transferencias permanecen constantes. De esta forma, los tres investigadores han determinado que, por cada 100 dólares de ayuda recibida en los 22 mayores países receptores, 7,5 se convertirían en transferencias ocultas desviadas a centros financieros extraterritoriales.

Los profesores Juel, Johannesen y Rijkers afirman que aquellos países que dependen más de la ayuda, como Afganistán o Burkina Faso, suelen ser también los peor gestionados y donde más corrupción existe. Según los resultados del documento, la ayuda al desarrollo podría mejorar la vida de la gente y responder a sus necesidades inmediatas, pero también ayuda a los políticos corruptos locales a acumular riqueza personal que transfieren a cuentas opacas en paraísos fiscales con las que poder consolidar su poder. Al mismo tiempo, señalan que, si los políticos locales se vuelven cada vez más ricos y poderosos, cuanta más ayuda reciban, menos incentivos tendrán para reducir la pobreza en su país. Un buen ejemplo lo constituye el país más dependiente de la ayuda en el mundo, Afganistán, que recibe el 33,5 por ciento de su PIB en ayuda exterior, siendo también uno de los países más corruptos del mundo y con un importante volumen de dinero en paraísos fiscales, a pesar de su pobreza.

-Por último, escribes, “la lógica de las agencias, de los organismos internacionales y financiadores se ha ido alejando cada vez más de los pobres y desheredados, convertidos en simples cifras”, a lo que se agrega “toda la aristocracia técnica y académica de la AOD”. ¿Hay actualmente modelos o ejemplos de ONG que promuevan una solidaridad alternativa?

Por supuesto, y no son una excepción, sino que en todo el mundo muchas ONG llevan años trabajando con esfuerzo para cambiar y mejorar unas sociedades repletas de injusticias. En el estado español existen organizaciones ejemplares que, desde hace décadas, impulsan cambios, luchas y dinámicas de solidaridad capilar de una enorme riqueza que han sido trascendentales en numerosos sectores. Y muchas de ellas son pequeñas organizaciones, con una fuerte implantación territorial, que llevan años poniendo en marcha valiosas experiencias de solidaridad internacional en comunidades y poblaciones.

Recordemos que las ONG han sido un fenómeno de la sociedad global y un exponente más de las profundas transformaciones que se han producido en los estados, en la gobernanza y en el conjunto de la sociedad, impulsando cambios económicos y sociales de un gran calado. Precisamente por ello, se han producido importantes reajustes en las funciones y competencias de los Estados y de la sociedad civil, llevando a las ONG a ocupar un lugar destacado, pero siendo utilizadas por gobiernos y administraciones como proveedoras de servicios baratos especializados y agentes propagandísticos de políticas oficiales. Ahí es donde otro buen número de estas ONG han renunciado a la independencia y al potencial de transformación que acumulan, para ponerse al servicio de los poderes públicos. Sin olvidar aquellas otras que han surgido del poder político o económico, convirtiéndose en sus mamporreros, dañando enormemente al sector.

Así las cosas, se plantea la exigencia de una profunda revisión en el sector de las ONG, que lleve a que el modelo de organizaciones entendidas únicamente como proveedores de servicios baratos a las administraciones públicas o de propaganda y difusión de sus políticas, pueda dar paso a una nueva generación de ONG, mucho más comprometidas, mucho más militantes, mucho más politizadas, dotadas de un corpus crítico y analítico de mayor calado. Y para ello, el rearme ideológico de las ONG es una condición necesaria para articular respuestas efectivas a los cambios que se están generando y a sus efectos, así como para reforzar su legitimidad social."                         

(Entrevista a Carlos Gómez Gil, autor de "Debates y controversias en la cooperación al desarrollo", Enric Llopis, Rebelión, 10/12/20)

4.7.14

Llena “mis residencias” y anula las “ayudas a los cuidadores familiares”

 "El todopoderoso empresario, promotor y constructor de Alicante, Enrique Ortiz, amigo de la alcaldesa que lleva dos años imputada y que se niega a dimitir por hacer un plan de urbanismo acorde con los intereses de Ortiz, aparece esta vez como socio de la familia Cotino, cuyo representante más famoso es Juan Cotino, actual presidente de las Cortes valenciana y ex director general de la Policía con Aznar. Los negocios y la fortuna de la familia Cotino dan para mucho.

Dentro de la Operación Brugal la policía grabó una serie de conversaciones que ahora han sido desveladas y que revelan un nuevo negocio que se traían entre manos: conseguir que la Generalitat dejara de pagar a las familias con dependientes para llenar las residencias propiedad de la familia Cotino y de Ortiz.

Se da la circunstancia de que Juan Cotino también fue conseller del Gobierno valenciano, nada más y nada menos que de Bienestar Social. Impensable que este dirigente del PP crea que la Dependencia es un derecho y un servicio público cuando su familia participa en un negocio de residencias.

En las conversaciones, cuyo contenido desveló El Mundo, se escucha a tres personas: Vicente Cotino, Enrique Ortiz y Arturo Alario, director de las residencias Savia-Gerocentros. Vicente Cotino es sobrino del actual presidente de las Cortes Valencianas y uno de los hombres más poderosos del PP valenciano.

Está grabada una conversación entre el empresario Enrique Ortiz y Vicente Cotino el 12 de febrero de 2009. El ‘sobrinísimo’ estaba en el Caribe y en esa conversación Ortiz le dice que hay que “presionar” a Joaquín Martínez, número dos de la consejería de Bienestar Social. Ortiz explica que “el conseller tiene todo el interés del mundo en llenar nuestras residencias, pero Joaquín Martínez se está tocando los cojones y le da lo mismo llenar nuestras residencias que las del tío de la boina”. 

Cotino le responde que verá a Martínez y se lo dirá, pero Ortiz no se conforma y recomienda a Vicente Cotino que le llama “alguien relevante” “otro conseller” y que le diga “que se tome en serio lo de esta empresa”. Es decir, que entre el sobrino de Cotino y el constructor Ortiz tienen la influencia suficiente para mover a varios consejeros autonómicos.

Ese mismo día, Ortiz habla por teléfono con el gerente de las residencias, Arturo Alario. El director gerente le explica que han pedido un informe jurídico con el que se demostraría que pagar ayudas a familiares cuidadores es ilegal.

Y además que ese informe lo ha pagado la patronal: “Vamos a hacerle un escrito al conseller, el conjunto de empresas de accesibilidad, diciendo ya que qué coño pasa, que se están dando ayudas a cuidadores familiares a mansalva y hemos pedido un informe jurídico a Uría Menénez (un prestigioso bufete, por cierto), además a iniciativa mía, que no lo vamos a pagar nosotros, lo va a pagar la patronal de las residencias éstas, contra los cuidadores informales familiares”. (...)"            (Público, 03/07/2014)


"Enrique Ortiz, empresario sospechoso donde los haya, íntimo amigo de los líderes del Partido Popular de Alicante, de los que supuestamente obtenía pingües beneficios, como lo prueba su imputación en los casos Brugal y Gürtel (está en todos los fregados mafiosos), se le ha ido la mano, la decencia y la dignidad en el penúltimo episodio de su escalada deshonesta. 

Ahora sabemos por grabaciones policiales que este individuo pedía a sus amigos del PP, entre los que se encuentra la alcaldesa de Alicante (aún sin dimitir), diputados, consejeros y altos cargos del Gobierno Valenciano, que retiraran la ayuda a los cuidadores personales y profesionales “para poder llenar nuestras residencias”, reconoce en la cinta que obra en poder del juez, como si las personas con necesidad motoras y fisiológicas fueran una pura “y puta mercancia”, reconoce a ELPLURAL.COM uno de los afectados.

Como ya ha informado nuestro periódico, Ortiz ha pataleado todas las líneas rojas; se ha pasado un millón de pueblos…y el portavoz de la Coordinadora Estatal de las Plataformas en Denfensa de la Ley de Dependencia del Estado Español, José Luis Gómez-Ocaña, no duda en catalogar en declaraciones a este periódico de “flagrante comportamiento mafioso la conversación mantenida entre el constructor Enrique Ortiz y el director de Savia Gerocentros, Arturo Alario”, repartiédose el negocio de la Dependencia. “Lo que se manifesta en esa conversación es de extrema gravedad, lo que nos produce la más absoluta repulsa y desprecio”, concreta.

Gómez-Ocaña recuerda a estos corruptos que las “personas en situación de dependencia no son trozos de carne ni material de almacén con la que llenar los bolsillos de nadie”, al mismo tiempo que recuerda que la conversación grabada por la policía entre estos dos individuos, “no hace sino confirmar lo que venimos denunciando desde hace tiempo que es entregar el pastel del negocio de la dependencia a la empresa privada”. 

El portavoz dice también que una vez que se ha terminado el “negocio del ladrillo” se está intentando “trasladar el chiringuito” hacia las necesidades de las personas dependientes como se demuestra la implicación del constructor Ortíz .

José Luis Gómez-Ocaña tiene claro que la demonización de los cuidadores en el entorno familiar no tiene otro fín que acabar con esta figura y entregar la dependencia al “negocio privado”. La situación extrema a la que se está llevando a las personas en situación de dependencia no sería posible sin la “complicidad del Ejecutivo de Rajoy y de los Gobiernos Autonómicos de su mismo color político, entre los que se encuentra a la cabeza la señora Cospedal, al abrir los caminos legislativos que hacen posible situaciones como las que se ponen de manifiesto en las aberrantes grabaciones que han salido a la luz”.

Lo cierto es que, siempre según Gómez-Ocaña, si tanto interés tiene Rajoy y Cospedal en “profesionalizar” los servicios a las persona dependientes, de sangrar hasta el último familiar, les ”sugerimos que insten a las empresas de servicios profesionales a la dependencia a ofrecer a los grandes dependientes prestaciones similares en intensidad y coste a las que están prestando los cuidadores en el entorno familiar, es decir, tarifas de 380 euros al mes por un servicio de 24 horas al día, todos los días del año, sin alta en seguridad social, sin vacaciones ni derecho a bajas por enfermedad y sin la seguridad de cobro de forma puntual”, como es el caso de la presidenta de Castilla-La Mancha, tal vez la gran morosa en el pago a la dependencia de toda España."            (Público, 03/07/2014)

6.6.14

Blasco aprovecha el ‘regalo’ judicial: paga 200.000 euros y se va a casa. Pero se queda con los millones

"El exconseller de Solidaridad del Gobierno valenciano, Rafael Blasco, condenado a ocho años cárcel en el caso Cooperación, ha depositado la fianza de 200.000 euros que evita su ingreso en prisión hasta que la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) sea firme. Según informa el TSJCV, al exconseller se le retiene el pasaporte, se le impide salir de España y se le obliga a comparecer mensualmente.

Se ha dado prisa en pagar

Blasco ha depositado el dinero apenas un día después de que el Tribunal Superior de Justicia valenciano le diera esa posibilidad para eludir la prisión provisional, para lo cual contempló un plazo de 48 horas. 

El exconseller fue condenado el pasado 28 de mayo a ocho años de prisión y veinte de inhabilitación por malversación, tráfico de influencias, prevaricación y falsedad, por el desvío de fondos de la Generalitat valenciana concedidos en 2008 para cooperación al desarrollo en Nicaragua. El dinero público para proyectos al desarrollo no fue a parar a los más necesitados sino a propiedades inmobiliarias en Valencia.

Los magistrados admiten posible “ocultación” de patrimonio y riesgo de fuga

El fiscal había pedido el ingreso en prisión o en su defecto una fianza de dos millones de euros. Sin embargo el TSJCV tachó esa petición de desproporcionada alegando que había “base alguna” para pensar que tuviera un patrimonio suficiente para depositarla y que hasta ahora ha dado “estricto cumplimiento” a todos los llamamientos de la Sala. 

Pero los propios magistrados admitían en su auto que Blasco tiene otras piezas abiertas ante la misma Sala, que tiene “un especial dominio” de lo ocurrido y una serie de contactos y relaciones que podrían facilitar una eventual elusión de la Justicia e incluso que no se le ha encontrado un especial patrimonio “acorde a la posición que cabe presumirle”, lo que hace pensar “en alguna suerte de ocultación” y “algún intento” para evitar la prisión. Sin embargo ante ese temor reconocido en el auto solo se reclamaban 200.000 euros de fianza."                (Público, 04/06/2014)

4.6.14

La oposición personal de tres funcionarios termina con la trama institucional de Rafael Blasco

"Rafael Blasco ha sido miembro de todos los gobiernos de la Comunidad Valenciana desde hace 30 años. Ninguno de ellos le ha derribado.

 El ahora condenado a 8 años de cárcel y a 20 de inhabilitación política por desviar fondos de ONGs en Nicaragua a sus propios bolsillos ha caído gracias a la actuación de tres funcionarios que se negaron a avalar con sus firmas el saqueo de las arcas públicas. 

Se llaman Carmen Dolz, Directora General de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad, Sergio Aguado, Jefe de Área de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad y Teresa Clemente, Jefa del Servicio de Gestión que se negaron a firmar el saqueo del dinero público que sus superiores les pusieron sobre la mesa.

 Los tres fueron presionados para que dieran dinero público a las ONGs desde las que Blasco desviaba fondos. Los tres se negaron y –según relata la sentencia—fueron convocados por Blasco “presionándolos para que modificaran sus conclusiones, sosteniendo que él era el máximo intérprete de las bases y que confiaran en su palabra de la misma manera que él había confiado en ellos, pese a que no se tenía buen concepto de su trabajo”.

 La sentencia continúa diciendo que “como no variaran de opinión los mandó a un despacho a recapacitar, y tras unos momentos fueron convocados nuevamente y al enterarse de que no variaban su decisión, el Sr. Blasco visiblemente enfadado, les dijo que si siempre habían sido tan rigurosos, que lo iban a comprobar personalmente, pidiendo a continuación que le subieran a su despacho todos los expedientes con tal objeto”. Al volver de vacaciones en septiembre, los tres fueron cesados.

Son esos ciudadanos anónimos los que con su resistencia y su denuncia han limpiado del lodazal de la corrupción un terreno que los responsables políticos no han querido o sabido limpiar desde arriba. Rafael Blasco fue primero miembro de un gobierno del PSOE con Joan Lerma que le destituyó por sobornar a funcionarios para que recalificaran terrenos en 1989 aunque un tribunal anuló las grabaciones que le incriminaban. 

El PP de Eduardo Zaplana le acogió y le devolvió al urbanismo convirtiéndolo en subsecretario de Planificación en la Presidencia de la Generalitat en 1999. Blasco se afilió al PP y traicionó después a Zaplana para hacer negocios bajo la presidencia de Camps como  Conseller de Territorio y Vivienda entre 2003 y 2006. A día de hoy, sigue siendo diputado como parte del grupo no adscritos. Ninguno de los grupos políticos se ha cobrado su cabeza pese a que todos sabían quién era y a qué jugaba Blasco.

El caso Blasco es un ejemplo de un sistema podrido incapaz de hacer la purga interna que necesita. Pero el caso Blasco es también un ejemplo de cómo los ciudadanos pueden desde su esfera de responsabilidad personal terminar con la corrupción institucional y como la obligación de transparencia y honradez no empieza con los políticos corruptos pero sí puede terminar con ellos. "             (Javier Ruiz, Vox Populi, 29/05/2014)

23.12.10

La gente se muere de hambre en Afganistán... ¿dónde va a parar la ayuda humanitaria?

"Hermosas pero falsas son las fotografías que frecuentemente son la única evidencia de que alguna compañía ha ejecutado un costoso proyecto de ayuda ubicado en algún lugar de Afganistán demasiado peligroso para que lo visite la agencia donante.

"Fui a ver una planta procesadora de alimentos en el este del país, que supuestamente iba a emplear a 250 mujeres", contaba un afgano que solía trabajar para una organización de ayuda estadounidense.

"Habíamos iniciado el proyecto y estábamos pagando por los equipos y los salarios. Pero cuando visité el sitio, lo único que encontré fue unas cuantas personas trabajando en una pequeña huerta del tamaño de un aula".

Cuando, exasperado, se quejó por la planta fantasma, un funcionario local le dijo que cerrara la boca. "Y dijo que si no me callaba iba a haber problemas en el camino de regreso a Jalalabad, en otras palabras, que me matarían".

Entre tanto, el Presidente Obama prepara su discurso sobre el progreso de la estrategia afgana, para ser difundido la próxima semana; es probable que sólo se limite a hablar del progreso militar.

Pero el fracaso más extraordinario de la coalición liderada por los Estados Unidos en Afganistán es que las decenas de miles de millones de dólares gastados hasta ahora han tenido muy poco impacto sobre la miseria en que viven 30 millones de afganos. Desde 2001, solamente los Estados Unidos han proporcionado $52 mil millones en ayuda, dos tercios en seguridad y un tercio para desarrollo económico, social y político.

A pesar de esto, unos nueve millones de afganos viven en absoluta pobreza, mientras que otros cinco millones, considerados 'no pobres', intentan sobrevivir con $43 al mes. "Todo aparenta estar bien para los extranjeros pero, de hecho, la gente está muriendo de hambre en Kabul," dice Abdul Qudus, un hombre en sus cuarentas con la cara profundamente arrugada, que vende ropa de segunda mano en una esquina de la capital. Son algo más que trapos, a la vista, en el suelo fangoso medio congelado.

"Compro y vendo ropa por entre 10 y 30 afganis (dos a seis centavos de dólar) y aún así hay gente demasiado pobre para comprarla", dice el Sr. Qudus. "Yo mismo soy muy pobre y en ocasiones no como para que mis hijos tengan suficiente". Dice que empezó a vender ropa de segunda hacía dos años cuando perdió su empleo de lavador de alfombras.

En privado, los funcionarios estadounidenses admiten que el torrente de dinero de ayuda que ha inundado Afganistán ha alimentado la corrupción y ha ayudado muy poco al afgano de a pie. Destinado a mejorar las condiciones económicas y sociales y así reducir el apoyo a los Talibanes, ese dinero está teniendo el efecto inverso de desestabilizar al país. Afganistán fue identificado como el tercer país más corrupto de 178 países del mundo en un reporte hecho público ayer por Transparencia Internacional.

"Los proyectos de ayuda son demasiado grandes, ejecutados en tiempos muy cortos, y en lugares extremadamente alejados," nos dijo un diplomático. Él recordaba que no pudo monitorear un proyecto de construcción de una carretera en la provincia de Kunar, al este [de Kabul], porque no le permitieron visitar la región por motivos de seguridad, ya que no lo podrían proteger del fuego indirecto.

Los afganos y estadounidense que han supervisado los proyectos de ayuda concuerdan en que el enfoque 'quick fix' ha sido desastroso. Hay escuelas donde nadie las necesita, equipadas con ordenadores en distritos donde no hay electricidad ni agua potable.

El diluvio de dinero ha tenido muy poco éxito en reducir las penurias económicas del pueblo afgano. "Todo es un gran mejunje", nos dice Karolina Oloffson, jefa de promoción y comunicación para la ONG afgana Integrity Watch Afghanistan. Las organizaciones de ayuda son evaluadas por la cantidad de dinero que gastan y no por algún resultado productivo." (Sin Permiso, 19/12/2010, citando a 'La gente está muriendo de hambre en Kabul. ¿Dónde va el dinero de la “ayuda” a Afganistán?', de Patrick Cockburn)

7.10.10

El Gobierno de Camps destina fondos de cooperación a comprar pisos Solo 63.500 euros de dos subvenciones por 1,6 millones llegaron a Nicaragua

"Una buena parte del presupuesto de cooperación al desarrollo de la Generalitat Valenciana ha acabado invertido en pisos y plazas de garaje en Valencia o en caros asesoramientos informáticos. El Gobierno de Francisco Camps otorgó en 2008 subvenciones por más de 1,8 millones de euros a una fundación (de los cuales, 1,6 eran para proyectos en Nicaragua) que los destinó, en su mayor parte, a adquirir dos locales para su sede en Valencia, con garaje y alarma, y a pagar más de 200.000 euros por el asesoramiento de una empresa informática que, a su vez, ha constituido otra fundación que maneja subvenciones de la Generalitat también en materia de cooperación.

El departamento de Solidaridad y Ciudadanía, que dirige el también portavoz parlamentario del PP, Rafael Blasco, uno de los hombres fuertes del Gobierno de Camps, otorgó en 2008 dos "grandes proyectos" de cooperación, por valor de 833.409 euros cada uno, a la Fundación Cultural y de Estudios Sociales (Fundación Cyes) que preside Marcial López López, inhabilitado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana y acusado de malversación y apropiación indebida a finales de los años noventa, cuando presidió el Colegio de Enfermería de Castellón.

Los dos proyectos consistían en perforar dos pozos en Totogalpa (departamento de Madriz, en Nicaragua) para acercar el agua potable a 30 familias (unas 180 personas) y en ayudar a otras 40 familias (unas 203 personas) a diversificar cultivos y mejorar la comercialización de sus productos. También recibió la Fundación Cyes otras tres subvenciones para cursos de sensibilización y educación por 64.000, 64.000 y 33.020 euros.

Del primero de los proyectos, solo han llegado a Nicaragua 23.500 euros y del segundo, unos 40.000 euros, mientras que más de 800.000 euros fueron destinados por la Fundación Cyes, con la excusa de crear una oficina técnica, a la adquisición en Valencia de sendos locales de 295 metros cuadrados con plaza de garaje. El consejero Blasco dijo ayer a este diario que "nadie podrá demostrar que las subvenciones han servido para comprar locales y garajes" porque en la tramitación del expediente se obligó a la fundación a retirar esa adquisición del proyecto porque se consideró "impropia".

El expediente, al que ha tenido acceso EL PAÍS, revela lo contrario. La Generalitat advirtió a la Fundación Cyes en noviembre de 2009 de que los bienes inmuebles adquiridos deben ser propiedad de los destinatarios del proyecto o de alguno de sus socios locales (cuatro organizaciones nicaragüenses) al menos durante 15 años, pero el hecho es que los pisos están escriturados a nombre de la Fundación Cyes.

El pasado mes de febrero, el subsecretario de la Consejería de Solidaridad y Ciudadanía, Alexandre Català Bas, exigió la devolución de una parte de la subvención (149.462 euros en un proyecto y 185.762 euros en el otro) sin mencionar los inmuebles. Finalmente, el director general de Inmigración y Cooperación al Desarrollo, Josep Maria Felip, certificó el pasado 12 de julio que la subvención había cumplido los fines que justificaron su concesión.

Según las facturas presentadas por la Fundación Cyes ante la consejería que dirige Blasco, con el dinero de uno de los proyectos en Nicaragua se adquirió un entresuelo en el número 79 de la avenida de Ausiàs March, de Valencia, y una plaza de garaje por 439.668 euros; se reformó el inmueble y se instalaron alarma, teléfono y equipos informáticos por 22.194 euros; se destinaron 71.976 euros a "gastos de personal en la oficina técnica de Valencia" y 66.672 euros a "gastos administrativos de la entidad en España", y se pagaron 208.352 euros por asesoramiento a la empresa Gestiones e Iniciativas Arcmed, S. L., dedicada a la importación y exportación de equipos informáticos y a la consultoría técnica. Con cargo al segundo proyecto, casi un calco literal del primero, y con justificaciones de gastos similares, se adquirió el contiguo entresuelo del número 81 de la avenida de Ausiàs March. Arcmed es la promotora de la Fundación Solidaria Entre Pueblos, que recibe subvenciones públicas, justifica gastos y evalúa proyectos de varias ONG." (El País, 07/10/2010)

4.9.07