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10.3.22

Los bancos globales (JP Morgan Chase, Crédit Agricole, Citi, Vanguard, Chubb, Lloyd’s of London o Munich Re), son cómplices de la maquinaria de guerra de Putin

 "Más de 75 organizaciones no gubernamentales, entre las que se encuentran, entre otras, Reclaim Finance, BankTrack, Stand.earth, Greenpeace, Sierra Club y Rainforest Action Network, se han dirigido a los bancos, aseguradores y gestores de activos globales más activos en el sector de los combustibles fósiles de Rusia, para reclamar que se comprometan a no proporcionar nueva financiación, inversión, cobertura de seguros y otros servicios financieros a las empresas que constituyen el núcleo de la industria del carbón, el petróleo y el gas de Rusia, además de deshacerse de sus activos existentes.

Entre los gigantes del sector financiero a los que se han dirigido estas oenegés se encuentran JP Morgan Chase, Crédit Agricole, Citi, Vanguard, Chubb, Lloyd’s of London o Munich Re.

Este es el comienzo de una campaña que se dirigirá a las 100 instituciones financieras más expuestas a los combustibles fósiles rusos que conforman una lista a la que han denominado Putin 100.

La carta, a la que Diario16 ha tenido acceso, cita a Desmond Tutu, quien dijo que elegir la neutralidad frente a la injusticia equivale colocarse en el lado del opresor. «Serías culpable de cruzar esa línea al mantener tu apoyo a las empresas que están ayudando a alimentar directamente la guerra de Rusia en Ucrania», afirma la carta.

La exportación de carbón, petróleo y gas está financiando el régimen autocrático de Putin y su guerra ilegal contra Ucrania.

Según ha declarado Svitlana Romanko, activista climática ucraniana, «aunque hay una guerra horrible en Ucrania, las instituciones financieras y las compañías de combustibles fósiles están financiando activamente el petróleo, el gas y el carbón rusos y, por lo tanto, alimentan la agresión continua y la maquinaria de guerra de Putin».

«Las instituciones financieras deberían dejar de apoyar inmediatamente la producción de estos combustibles fósiles», dicen los activistas. Sin embargo, estas instituciones han permanecido en silencio. Las ventas de petróleo y gas representaron el 36% del presupuesto de Rusia el año pasado y permitieron a Putin acumular 470.000 millones de dólares en reservas de divisas. Según Morningstar, el 14% de los fondos de inversión ESG están expuestos a Rusia.

Svitlana Krakovska, climatóloga ucraniana y coautora del informe del IPCC, ha señalado que «El cambio climático inducido por el hombre y la guerra en Ucrania tienen las mismas raíces: los combustibles fósiles y nuestra dependencia de ellos».

La lista de empresas rusas que las ONG reclaman que sean excluidas comprende más de 60 empresas importantes de petróleo, gas y carbón que tienen su sede o están activas en Rusia. La carta también pide a las instituciones financieras que suspendan todo apoyo a TotalEnergies, Fortum/Uniper, Wintershall DEA y otras empresas de combustibles fósiles no rusas activas en Rusia."             (Juan Antonio Gómez, Diario16, 10/03/22)

31.1.18

La trama rusa de Trump

"Todo esto es sobre lavado de dinero”, confesó Steve Bannon, el ideólogo y confidente de Trump, a Michael Wolff en la entrevista que le hizo para su explosivo libro Fuego y furia. Y añadió que los contactos que tuvieron lugar entre agentes rusos y el hijo y el yerno de Trump fueron “traicioneros”.

 Una declaración tan directa motivó la ruptura definitiva de Trump con el estratega que le condujo al poder. Y atrajo la atención del fiscal especial Robert Mueller, que convocó inmediatamente a Bannon para interrogarle sobre el tema. Algo que Bannon se barruntaba porque detectó que Mueller había nombrado como su segundo a Andrew Weissman, el mejor especialista legal en lavado de dinero. 

Y como Bannon es un nacionalista, enfrentado a la familia Trump que él considera corrupta, prefirió destapar las cloacas para salvarse de su inmundicia. Pero en realidad, no hay una sola conexión, sino múltiples, con el oscuro mundo de las oligarquías ruso-ucranianas que conforman una trama que podría incendiar la Casa Blanca y de paso el Kremlin.

Antes de proseguir, permítame, querido lector, una doble advertencia. Todas las informaciones a las que haré referencia han sido publicadas por fuentes que, en mi opinión profesional, considero creíbles, al menos como hipótesis. 

Por otra parte, dada la complejidad e importancia del tema, aunque lo resuma en estilo periodístico, me propongo contarle la historia por entregas, aunque limitadas en el tiempo. Entre otras cosas porque los subsiguientes episodios se están escribiendo en el FBI, en el Congreso de Estados Unidos, en la Casa Blanca y probablemente en el Kremlin.

La primera constatación es la más sencilla. Trump es, sobre todo, un hombre de negocios que siempre supo ganar dinero de formas poco ortodoxas, según ha documentado un colectivo de periodistas bajo la dirección de Yvonnick Denoël, en su libro Les dossiers noirs de Donald Trump (2017). 

Su instinto político y su capacidad mediática le hicieron ver la posibilidad de llegar a presidente en un sistema político descompuesto y dividido como es el de EE.UU. Y le salió por chiripa, con alguna ayudita, como veremos. Pero su trayectoria todos estos años fue la de hacer dinero, miles de millones, de bancarrota en bancarrota, y con ello proceder a la acumulación primitiva de bellas mujeres, por cierto sobre todo del este de Europa. 

Pero la crisis del 2008 le golpeó duramente. Necesitaba reponerse rápido para mantener su crédito y pagar multas, deudas y silencios. La oportunidad surgió en el 2012 cuando en su concurso de miss Universo conectó con el oligarca azerbaiyano Agalarov, tal y ­como escribí hace dos semanas en este diario. 

El traslado de miss Universo a Moscú en el 2013 fue todo un éxito, incluida la presentación personal de Putin por su amigo Agalarov a quien el presidente ruso había condecorado. Ahí surgieron una serie de proyectos incluido el de una torre Trump junto a la torre Agalarov, negociado por el abogado y consigliere de Trump, Michael Cohen, personaje clave en nuestra historia. Lo significativo, sin embargo, fue que en realidad Trump no invirtió en ningún proyecto en Rusia. No hubo torre Trump.

Hizo algo mucho más importante. Atraer dinero ruso hacia sus propiedades inmobiliarias en EE.UU., comprando inmobiliario Trump en Nueva York, en Nueva Jersey, en Florida, en proyectos que hubieran sido ruinosos si no hubiera sido por la demanda generada por inversores rusos. Cuyo propósito era simplemente exportar sus ganancias sin pasar por el fisco. 

Pero la operación fue creciendo, con el apoyo de personajes mediomafiosos como otro inmigrado ruso Felix Sater, que cooperó con Michael Cohen en proyectos conjuntos de inversión rusa en EE.UU., e incluso con la cooperación de bancos tan importantes como el Deutsche Bank, que fue multado por EE.UU. por haber transferido 10.000 millones de dólares a EE.UU. procedentes de fuentes poco claras en Rusia. Deutsche Bank prestó a Trump en un momento clave al menos 130 millones, gracias a las conexiones rusas de Trump. 

Al mismo tiempo, Jared Kushner, pareja de Ivanka, aprovechó también estas redes de conexión y hizo pingües negocios inmobiliarios, conectando, por ejemplo con el oligarca ruso, Lev Leviev, para comprar un inmueble en Times Square con una hipoteca del Deutsche Bank.

En este clima de buen entendimiento con Rusia y con los prorrusos ucranianos, Trump se rodeó en el 2016 de personajes apreciados en esos medios, como Paul Manafort, lobbista a favor de los ruso-ucranianos, su primer jefe de campaña, o Carter Page, su asesor internacional, todos ellos conocidos por los oligarcas rusos.

 E incluso con el general Flynn, su primer asesor de Seguridad Nacional, comentarista pagado de Russia Today, la television del Kremlin. Todos ellos están procesados por mentir al FBI sobre sus contactos rusos.

Pero el momento clave en el que se pasa de los negocios a la política fue el 9 de junio del 2016. Ese día hubo una reunión en la torre Trump entre Donald Trump júnior, Jared Kushner, Paul Manafort, Rinat Akhmetshin (lobbista en EE.UU., exagente del FSB/KGB), Emin Agalarov, su agente Rob Galdstone y la abogada rusa Natalia Veselnítskaya, fascinante y misterioso personaje con probable conexión directa con el Kremlin. 

La reunión fue motivada porque Veselnítskaya ofreció, a través de Gladstone, información comprometedora (correos electrónicos) contra Hillary a cambio de anular la Magnitsky Act, sancionadora de líderes rusos, si Trump era presidente. Júnior dijo que le encantaba la idea pero que dependía de la información. 

Según todos los asistentes no hubo tal in­formación y se disolvió el trato. Pero 40 minutos después de la reunión Donald Trump, que estaba en la torre Trump aunque no en la reunión, anunciaba en un tuit que disponía de informaciones comprometedoras sobre Hillary."               (Manuel Castells, La Vanguardia, 27/01/18)

17.6.08

La mafia rusa, el Parlamento de San Pertersburgo, los servicios secretos rusos, Putin, los asesores fiscales y los abogados españoles

“Apresados en España los jefes de la principal organización mafiosa rusa.

La importancia de esta mafia golpeada, según los investigadores, no está sólo en su cantidad, sino en su cualidad: sus dirigentes han mantenido presuntamente una sospechosa proximidad con destacados políticos rusos. El máximo dirigente capturado ayer en España, Gennadi Petrov, era considerado el sucesor del jefe de la mafia Tambovskaya, Vladimir Kumarin, detenido en agosto de 2007 por las autoridades rusas por gestionar dicho grupo criminal.

Kumarin no procedía de actividades clandestinas mafiosas al uso, como prostitución o drogas, sino de lujosos despachos empresariales bien conectados con la elite del poder ruso. Fue vicepresidente de la petrolera PTK (Petersburg Fuel Company) entre 1998 y 1999. Esta compañía tuvo un fuerte despegue cuando el entonces vicealcalde de Moscú, Vladimir Putin, le concedió el monopolio del abastecimiento de sus vehículos públicos. No sería el último vínculo entre Putin y dicho personaje. En junio de 2003, el Ministerio de Asuntos Criminales alemán reveló que estaba investigando por blanqueo de capitales una empresa vinculada a Kumarin denominada SPAG, cuyos fondos asociaba al crimen organizado y a las drogas. Dicha firma había tenido como asesor a Putin desde 1992 a 2000, cuando era jefe del comité de relaciones externas de San Petersburgo, cuyo cometido era promover las inversiones extranjeras. Y se desveló entonces que Kumarin mantenía fluidas relaciones con diversos políticos rusos.

El trasvase de miembros de la Tambovskaya al Parlamento local era continuo. (…)

Tan decisivo como los meses de acumulación de pruebas de esta investigación ha sido el total respaldo del fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, y del fiscal jefe de Anticorrupción, Antonio Salinas, a la labor que desarrollaban con el apoyo de la Comisaría General de Policía Judicial, que dirige Juan Antonio González, y sus unidades especializadas en blanqueo (UDEF) y crimen organizado (UDYCO). No en vano, se temían respuestas físicas (ya hubo amenazas de sicarios a los investigadores tras la Operación Avispa de 2005 contra otra trama mafiosa rusa) o de perfil diplomático (tras dicha redada, llegaron recados a la Audiencia Nacional de políticos rusos reclamando la libertad de los capos detenidos).

Las autoridades rusas son muy conscientes de la gravedad de este contrapoder mafioso nacido en San Petersburgo. En 2001, el ministro del Interior ruso proclamó que la Tambovskaya controlaba más de 100 empresas en San Petersburgo, incluida la petrolera PTK, y maniataba los cuatro principales puertos marítimos del noroeste ruso. Contaba con más de 700 miembros en su nómina. (…)

En las empresas hispanas de Petrov -como Vortep Incor, Ingada Exim, Inmobiliaria Calvia 2000, Inversiones Gudimar, Inversiones Sarki, Inmobiliaria Balear 2001, Sociedad de Desarrollo Internacional 2001, Centros Comerciales Antei, Sunstar Inversiones, Hisparue o Dimar Incos- se repiten una serie de apellidos rusos y españoles. Anticorrupción y Policía Judicial investigan si sirvieron de testaferros para el blanqueo de capitales.

En todo caso, la investigación ha acumulado indicios suficientes de que la mafia contó con la colaboración de abogados y economistas. Algunos profesionales fueron detenidos ayer bajo tal sospecha. Sus despachos fueron registrados para recoger pruebas de sus actividades ilegales.

Esta cúpula mafiosa rusa desarticulada tiene la singularidad de que desarrollaba desde España su actividad criminal. Desde aquí daba las ordenes a sus subordinados en territorio ruso para sus asesinatos y sus fechorías económicas. El beneficio era trasladado a España y recolocado en el circuito legal financiero con la ayuda de los presuntos asesores jurídico-financieros cómplices. Tras una compleja estructura de simulaciones de préstamos y ampliaciones de capital, el dinero, ya blanqueado, se desviaba a paraísos fiscales o se reinvertía en negocios inmobiliarios en España.” (El País, ed. Galicia, España, 14/06/2008, p. 15/6)

“Petrov abonó 600.000 euros para liberar a un secuaz que estafó 28 millones. (…)

Kumarin ha sido todo un personaje en Rusia. Presidió de 1998 a 1999 la petrolera PTK, a la que Vladimir Putin brindó en 1995 el monopolio del suministro local de los vehículos públicos cuando era vicealcalde de San Petersburgo. Y las autoridades alemanas investigaron en 2003 por presunto blanqueo de capitales una firma suya, SPAG, que tuvo desde 1992 como asesor durante siete años a Putin. Dimitió tres años después de compatibilizar su cargo con el de presidente de Rusia. Putin aseguró que era un cargo honorífico y que nunca visitó la empresa SPAG.

Petrov, sucesor de Kumarin, ha hecho gala de su poder en España. Intervino decisivamente en la puesta en libertad en febrero pasado de uno de sus secuaces, ahora encarcelado por esta causa, Jurij Salikov. Éste fue detenido en 2007 por un fraude al fisco de más de 28 millones de euros. La fiscalía se opuso a su libertad por una fianza que juzgó ridícula de 600.000 euros, establecida por la Sala de lo Penal.

Lo llamativo es que el sumario que ha tejido la Fiscalía Anticorrupción contra la Tambóvskaya demuestra que la mafia que dirigía Petrov estaba detrás de todas las fases de esta macroestafa fiscal: se benefició del botín del fraude y pagó la fianza. Salikov se ha descubierto como personaje clave de esta trama. Constituyó empresas para Petrov y la red. Y ha confesado que la Tambóvskaya se lucró de su macroestafa fiscal, basada en indebidas devoluciones del IVA, y le financió generosamente tras salir de prisión.

Petrov intervino personalmente en las gestiones para obtener su libertad. No en vano, es "el líder, el caudillo, el boss", según la terminología con la que le saludan sus lacayos criminales. (…)

A través de sus empresas blanqueadoras ha forjado un patrimonio en España que supera los 30 millones de euros. Sólo su casa del número 10 de la vía Malgrats en Santa Ponsa en Calvia, le costó siete millones, que sufragó con fondos procedentes de cinco sociedades de las Islas Vírgenes. Sólo en cuentas bancarias superaba los diez millones de euros a nombre de unas sociedades que no justifican tales saldos por carecer de actividad mercantil. Su ostentación, inversamente proporcional a lo que tributaba a Hacienda -año tras año minimizaba y ocultaba ingresos-, se reflejaba en la posesión de un yate que le costó 3,5 millones de euros.

Alexander Malyshev, otro capo detenido, tiene nula formación académica. Pero tal déficit lo subsana su novia, Olga Solovieva, economista. La pareja ha "purificado" diez millones de euros desde 2001. El dinero les llega desde Hungría, Suiza, Letonia, Estonia y Rusia. Posteriormente, lo reenvía a Chipre, de donde lo repatria. El sumario desvela que la mafia tiene miembros especializados en gestionar la "aproximación a determinadas autoridades estatales y locales rusas del más alto nivel, logrando para la comunidad criminal cualquier información relevante dirigida a la obtención de adjudicaciones y suministros públicos". (El País, ed. Galicia, España, 18/06/2008, p. 20)