Según la Oficina Nacional de Investigación contra el Fraude, esta figura delictiva tipo carrusel sigue siempre un mismo esquema: en él operan varias empresas a la vez. Está empezando a ser visto como uno de los mayores desafíos del mercado común europeo. Siguiendo el rastro del fraude, los investigadores tienen que localizar a la empresa matriz que vende mercancías, muchas veces ficticias, al resto que colaboran.
Es cuando una de las firmas solicita la devolución del IVA en concepto de "entrega intracomunitaria" y el resto de las empresas repercuten, a su vez, el impuesto, pero no lo declaran ni lo ingresan. "Es la principal fuente de fraude y uno de los más complejos de detectar", explica Augusto Santaló, responsable de la Fiscalía Especial de Delitos Económicos de Pontevedra. Hace dos semanas, la justicia dio un paso adelante al dictar la primera sentencia que impone el cumplimiento de la condena íntegra contra una trama de IVA comunitaria, siempre que la Audiencia Provincial la ratifique si ésta fuera recurrida. El fiscal del caso, Augusto Santaló, no ocultó su satisfacción por el fallo judicial "ante un delito con graves repercusiones para los Estados comunitarios y difícil de probar por la cantidad de empresas que aparecen encadenadas", señala.
El acusado, de nacionalidad portuguesa pero afincado en Tui, llegó a implicar a un centenar de empresas españolas, incluso a la gestoría de la ciudad fronteriza con la que trabajó hasta 2004, Gestión Tui, cuyo nombre y teléfonos utilizó para cometer el fraude, aunque en realidad nada tenía nada que ver con esta asesoría." (El País, ed. Galicia, Galicia, 02/04/2010, p. 2)
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