"La cadena de confesiones de empresarios, miembros de la trama Gürtel y el número dos del PP de Francisco Camps
revelan un caso claro y evidente de financiación ilegal de un partido.
De los días de juicio transcurridos se desprende que las acusaciones han
conseguido demostrar a día de hoy ya los dos delitos por los que se
abrió vista oral: el delito electoral y el continuado de falsedad. Pero
parece que la causa no irá más allá. Ni por las autoinculpaciones ni por
las cuestiones que formulan la Fiscalía, la Abogacía del Estado y la
acusación popular.
"¿No se ha preguntado a los empresarios
qué recibían cuando soltaban la mandanga?", se preguntó Álvaro Pérez El
Bigotes en su interrogatorio de la semana pasada en el que apuntó a
Francisco Camps. Pues no, en las cinco sesiones de juicio nadie ha
entrado en este tema ni en la causa por la que los patronos valencianos
dieron generosamente unos dos millones de euros entre dinero B y pagos a
Orange Market.
Reconocer
que los empresarios financiaron irregularmente el PP valenciano a
cambio de adjudicaciones en la Generalitat habría supuesto un problema
para todos los acusados y la posible apertura de una nueva pieza en la
que se investigaran los delitos de prevaricación y malversación de
caudales públicos. Por cierto, algo más que plausible porque estos
delitos no estarían prescritos ni para Francisco Camps ni para los
cargos públicos que hubieran permitido este trueque.
De hecho, en su confesión los empresarios
reconocen los pagos de actos del PP pero no a cambio de qué. Tampoco el
contable de Gürtel, Pablo Crespo,
o el propio Ricardo Costa. Cierto es también que, en caso de que la
fiscal hubiera planteado estos delitos, tal vez hubiera sido imposible
otear un acuerdo con los acusados porque las penas de prisión se
hubieran disparado. Eso sí, se podría abrir investigación contra cargos
del PP a los que se ha acusado gravemente en el juicio y que se salvarán
al haber prescrito los delitos electorales y la falsedad.
Guerra entre Costa y Rambla
Por otra parte, el juicio también ha evidenciado la guerra abierta entre dos antiguos compañeros de partido. Ricardo Costa y el exvicepresidente Vicente Rambla.
El abogado de Rambla ha arremetido contra Costa al preguntarle si la
trama le había regalado "una moto amarilla" o si el "chófer del
empresario Gabriel Batalla le entregó dinero en metálico". El
exsecretario general del PP se negó a contestar. Antes, Costa había
situado a Rambla como conocedor del pago de dinero B de los empresarios." (Sergi Pitarch, eldiario.es, 24/01/18)
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