"En el Consejo de Ministros se sientan cada viernes 14 personas y
13 de ellas han sido acusadas públicamente y con pruebas de corrupción,
engaño, nepotismo y negligencias graves, sin que hasta ahora haya
dimitido o cesado nadie. (...)
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno. Su actividad
privada como registrador de la propiedad ha sido denunciada por fraude
en numerosas ocasiones. Rajoy solo ha ejercido 2 años de los últimos 32
pero nunca ha pedido la excendencia. Su expediente ha sido calificado como “secreto de Estado” y ha sido escondido en un “archivo de seguridad” dentro de la Administración, en un acto de dudosa legalidad, para que nadie pueda tener acceso a él.
El periodista Miguel Angel Anguilar fue objeto de
una grosera censura en “El País” por formular una docena de preguntas
sobre su actividad como registrador, en cuyo contenido daba a entender
que el presidente del Gobierno estaba infringiendo la ley. Nunca fueron
contestadas. También el diputado de IU, Gaspar Llamazares,
denunció la situación en el Congreso y los periódicos Atlántica XXII,
La República.es e Infolibre lo investigaron a fondo y lo acusaron de
graves irregularidades. Se hizo el sordo.
Rajoy ha sido también acusado de modificar el estatus legal de los registradores durante su mandato para enriquecerlos, encargo que previamente confió a su propio hermano Enrique Rajoy, con quien forma un “clan” en el que participan los otros dos hermanos Luis y Mercedes, casada con el eurodiputado del PP, Francisco Millán Mon, a quien el ministro García Margallo le debe el puesto.
Y además un libro le señaló como un político que llevaba doble vida y había hecho de la hipocresía una forma de vivir.
En Estados Unidos o Inglaterra, una mentira vital de tal calibre se
hubiera llevado por delante su carrera política, pues en la cultura
anglosajona de origen protestante los ciudadanos piensan que cuando
alguien miente tan descaradamente en su vida privada posiblemente lo
haga también en la vida pública, como ocurrió en los casos del político británico Michael Portillo o del general norteamericano David Petraeus. (...)
José Manuel Soria, ministro de Industria, Comercio y Turismo. Batía todos los records de acusaciones de corrupción, tráfico de influencias y nepotismo cuando Mariano Rajoy sorprendió a todos nombrándole titular de Industria. Al “caso Salmón” (aceptar viajes y regalos de un empresario noruego) y al “caso Eolo” (aceptar el regalo de una casa por otro empresario portuario)
le antecedieron el “caso Bango” y “caso Faycan”,
Ya como ministro se
estrenó practicando el nepotismo más escandaloso al enchufar a su
sobrino Octavio Falcón en Red Eléctrica, empresa a
quien había subvencionado previamente con 1930 millones. A continuación
le siguió toda su “corte canaria”, desde Teresa Cruz a Carmelo Muñoz.
La diputada Rosa Díez también denunció que colocó a Ángeles Alarcó, ex-mujer de Rodrigo Rato como presidenta de Paradores de Turismo; Águeda Areilza Carvajal, nieta del fundador del partido Jose María de Areilza y ahora jefa del gabinete de la presidenta de Paradores; Juan José Zaballa, amigo del ministro Cristobal Montoro,
director general de Paradores y ex-presidente de la sociedad estatal
Cofides para el fomento de inversiones en el exterior durante el primer
gobierno de José María Aznar. También a Rafael Lemes, que fue consejero de Juventud y Nuevas Tecnologías del Cabildo de Gran Canaria; Teresa Cervera,
hermana del expresidente del PP de Navarra, ex-secretario de la Mesa
del Congreso y exdiputado, Santiago Cervera, que fue obligado a dejar su
escaño en diciembre pasado tras extorsionar a un empresario y ser
sorprendido recogiendo un sobre con dinero; María José Sepúlveda,
que dirigía el Parador de Toledo y es amiga personal de María Dolores
de Cospedal, a la que ascendió a directora operativa y comercial de la
sociedad estatal.
En la amplia nómina de enchufes incluyó al director de
comunicación de Paradores, el periodista Ramón Ongil, hermano de la vicesecrearia del PP de Madrid y senadora Sandra Ongil, (...)
Luis de Guindos, ministro de Economía. La prensa internacional recibió con perplejidad y asombro el hecho de que Rajoy lo escogiera como responsable de Economía, habiendo sido máximo ejecutivo de Lehman Brothers en España y Portugal, entidad que fue una de las detonantes de la crisis mundial con su quiebra tras la comercialización de las fraudulentas “hipotecas subprime”.
En cualquier otro país, Guindos hubiese sido sometido al escarnio
público y seguramente hubiese tenido que comparecer ante un juez como
consecuencia de la monumental estafa.
En España se le ascendió a
ministro. El diputado socialista Antonio Hurtado le preguntó una vez que “si
siendo presidente ejecutivo de Lehman Brothers avisó a las
comercializadoras de que era un banco que iba a quebrar y si ha perdido
dinero con las preferentes de Lehman Brothers”, preguntas que no merecieron respuesta alguna del ministro.
“Si unimos el engaño a inversores, como consecuencia del falseamiento de las cifras, al engaño en su comercialización, puedo decir que la estafa es una estafa generalizada”, denunció Hurtado. (...)
Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y
Administraciones Públicas. Fue acusado formalmente por el periódico
económico más influyente del mundo, “The Wall Street Journal” (WJS), de “tráfico de influencias” junto a su jefe de gabinete, Felipe Martínez Rico. Ni lo desmintió ni dimitió: “El
hermano del Sr. Montoro y el hermano de su jefe de gabinete forman
parte de un lobby que asesora a empresas de energía solar”,
sostiene WSJ, que arroja como resultado el que “1.100 millones de euros
de las subvenciones los pagarán las familias españolas”, señalaba el
diario.
En efecto, el hermano de Felipe Martínez Rico es Ricardo, vocal de la empresa Abengoa, el mayor promotor mundial de energía solar. Y Ricardo es socio de Ricardo Montoro, pues ambos crearon “Equipo Económico”, el consulting que se hizo de oro tramitando los “huertos solares” antes de que el ministro Soria los cerrase. Con Ricardo Montoro trabajó como empleado de lujo un economista al que hicieron luego ministro: se llamaba Luis de Guindos.
Y el director general que trabajó a las órdenes de Cristóbal Montoro en la Agencia Tributaria, Manuel de Vicente-Tutor,
es hoy también socio de “Equipo Económico”, el lobby al que alude el
WSJ y que se presenta en internet como “un conjunto de expertos, entre
los que se encuentran algunos responsables del programa económico
aplicado en España entre los años 1996 y 2004″. (...)
Fátima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social. A
dos de sus hermanos, Eduardo Báñez y Juan Nicolás Báñez, les fue
archivada la imputación por el “caso Mercasevilla” no porque no fueran delincuentes, sino porque el delito había prescrito.
La empresa familiar de la ministra debe más de 20 millones de euros al BBVA, Banco Santander, Banco Popular y La Caixa,
no paga a sus trabajadores y para colmo, ha sido refinanciada por los
propios bancos en un acto que es considerado “insólito” dentro del
sector:
“Si la empresa no llega a ser de quien es, esa
refinanciación no se habría firmado en la vida y menos en estos tiempos.
No hay por dónde cogerla”, se queja un directivo. (...)
Soraya Sáenz de Santamaría, ministra de la Presidencia, vicepresidenta y portavoz. “Espía en el Congreso” reveló que la vicepresidenta había suscrito un contrato ginecológico para ella y sus 700 funcionarias por valor de 40.000 euros, gastándose además en trajes para sus empleados 250.000 euros, en plantas 175.000 euros y en prensa
163.000 euros, además de una millonaria reforma de su cafetería. Un
escándalo así, en un país colapsado económicamente con 6 millones de
parados, 2 millones de exiliados laborales y 1 millón de niños
malnutridos, hubiese originado la dimisión o el cese fulminante.
En
España, tras 40 días donde la prensa silenció la denuncia, fue
finalmente aireada por un concejal del BNG, Xaquín Charlín, que aprovechó la dilapidación de fondos públicos para llamar a Soraya “chochito de oro”. Como en una película de Berlanga, quien anunció su dimisión fue el concejal y no la ministra. (...)
Miguel Arias Cañete, ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. El hombre más rico del Consejo de Ministros ha sido denunciado numerosas veces por no separar sus intereses públicos y privados
pero jamás se ha planteado dimitir por ello.
Todo lo contrario: quiso
enchufar a su hija y cuando la prensa aireó el asunto, rechazó orgulloso
las uvas, como en la fábula de la zorra: «Mi hija no tiene grandes ambiciones porque conoce lo dura que es la vida política, lo ha visto en las carnes de su padre». (...)
Jorge Fernández Díaz, ministro de Interior. Tenía que haber dimitido en 1983 cuando la periodista Elena Lorente denunció que es el político que más familiares ha contratado como empleados públicos en toda España.
No solo no arruinó su carrera política sino que fue escalando poco a
poco hasta llegar a ser ministro con Rajoy, de quien había sido su perro
faldero más fiel como secretario de Estado.
Era conocido en el Congreso
por sus cabezazos y reverencias a ministros y altos cargos, pero cuando
llegó al Consejo de Ministros las exige él. Ha defenestrado a
los policías que investigaban el “caso Bárcenas”, lo cual también
hubiera sido objeto de dimisión en cualquier país civilizado.
Conoce todos los secretos privados de Rajoy y por ello éste le mantiene
en el cargo a pesar de su reconocida incompetencia y arbitrariedad,
denunciada por todos los sindicatos policiales. (...)
Pedro Morenés, ministro de Defensa. Un mes antes de las
elecciones generales en España, era traficante (legal) de armas y
presidente en España de la empresa panaeuropea MBDA, fabricante de
misiles. También fue consejero y representante de la empresa
armamentística española Instalaza S.A.
Según The New York Times, vendió
bombas racimo a Gadafi en 2008, que después este utilizó para masacrar a
la población libia. Ha sido denunciado por numerosas estafas pero cada
una de ellas lo espoleaba y ascendía hasta llegar al Consejo de
Ministros. El “caso Instalaza”, el “caso Segur Ibérica”, “caso
atuneros”. Todos los sumarios fueron archivados. (...)
José Manuel García Margallo, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación. Se entrevistó dos veces con la princesa Corinna
a requerimientos de ella o del rey Juan Carlos, pero lo mantuvo en
secreto incluso ante el Senado, donde tuvo que comparecer para explicar si España poseía alguna relación contractual o económica con la amiga del rey, que había presumido de ello en varias publicaciones internacionales.
Todo lo contrario, Margallo fingió sentirse muy ofendido cuando el senador Iñaki Anasagasti
le preguntó por ello. La mentira (que según un viejo aforismo español,
“tiene las patas muy cortas”) quedó en evidencia pero Margallo no
dimitió ni nadie se lo pidió.
Uno de los mejores secretos guardados por Margallo es su tesis doctoral. Nadie la ha visto publicada a pesar de que la leyó el 21 de noviembre de 2003 en la Universidad de Elche, cuando contaba con 60 años.
Dos años antes de presentarla, publicó “Ahorro y Fiscalidad en España”,
trabajo editado por la Caja de Ahorros del Mediterráneo (2001), que
tuvo que ser rescatada financieramente por el erario público. Su tesis
doctoral se titula “La fiscalidad en la sociedad del bienestar” y fueron sus directores Eva Aliaga Agulló y Juan José Bayona de Perogordo, actuando en el tribunal como presidenta Teresa Soler Roch, como secretario Francisco Poveda Blanco y como vocales Ramón Falcón y Tella, Juan José Rubio Guerrero y Gaspar de la Peña Velasco.
La Universidad “Miguel Hernández” de Elche ha etiquetado la tesis como “no disponible”. Es la misma universidad que otorgó al empresario y ex presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán,
hoy encarcelado por alzamiento de bienes, blanqueo de capitales e
insolvencia punible, un doctorado “honoris causa”, que a petición de los
estudiantes le fue retirado este año. También invistió al político Luis Gámir, viejo amigo de Margallo desde los tiempos de UCD. (...)
Alberto Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia. La prensa descubrió que siendo alcalde de Madrid había estado pagando 12.000 euros mensuales a Iñaki Urdangarín por informes falsos, pero lejos de dimitir, le “echó el muerto” a su colaboradora Mercedes Coghen, que a su vez declaró ante el juez Castro que todo lo hacía siguiendo órdenes de Gallardón. No solo no dimitió sino que fue ascendido de alcalde a ministro de Justicia.
Desde el nuevo cargo continuó con sus tropelías: indultó a un
conductor “kamikace” que mató a otro conductor pero cuya defensa la
llevaba el bufete de abogados donde trabaja su hijo, José Ruiz Gallardón, e indultó igualmente a un empresario condenado por defraudar 12 millones de euros a AENA.
El
Tribunal Supremo, en un acto que sirvió de poco, le amonestó por
utilizar el indulto con “excesiva discrecionalidad” y reclamó al
Ejecutivo que aboliera tal privilegio feudal. La arbitrariedad
con que Gallardón utiliza los indultos es similar a la alegría con la
que maneja los fondos públicos: el ayuntamiento de Madrid, tras su paso,
es el más endeudado de España a causa de las obras faraónicas que
colapsaron la ciudad durante años. (...)
Ana Mato, ministra de Sanidad, Servicios Sociales e
Igualdad. Un coche “Jaguar” y una ranchera que ella siempre sostuvo que
se los encontró en el garage y no sabía de quien eran, viajes a
Disneyland París, fiestas de cumpleaños para sus hijos con miles de
euros en confetti, bolsos Vuitton…
Son tantas las pruebas de los cohechos que los “capos” de la trama Gurtel obsequiaron a Ana Mato, su entonces marido el senador Jesús Sepúlveda y sus hijos, que todo ello motivó incluso un editorial del periodico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung,
uno de los más influyentes en Europa, con una dura crítica que extendió
a todos los políticos españoles que no dimiten cuando se airean sus
escándalos de corrupción.
“No dimite ni Dios”, afirmaba el diario germano, después de criticar a la clase política o partitocracia española, muy especialmente al PP. Pero Ana Mato
no solo no dejó el cargo ni nadie le obligó a hacerlo, sino que viajó
con fondos públicos a Nueva York para ver a Rafa Nadal en la final del
US Open alegando que era “ministra de compañía” de la reina, al tiempo
que mostraba una insensibilidad absoluta ante el drama nacional de paro,
pobreza y exilio que está golpeando a diario a los españoles. (...)
Ana Pastor, ministra de Fomento. Con ese aire de no haber roto un plato en su vida, sus compañeras de escaño le llaman “mosquita muerta” y sin embargo atesora una relación privilegiada con Rajoy.
En Galicia aseguran que aunque nació en Zamora, forzó su acento gallego
cuando vio la posibilidad de que Rajoy fuera presidente.
La cadena de
chapuzas que originaron el accidente del tren Alvia a Santiago hubieran
provocado la dimisión del responsable político de la tragedia
ferroviaria en cualquier otro país, pero Ana Pastor logró lo
contrario: el PSOE la respaldó en el Congreso junto con CiU y PNV para
exonerarla de cualquier responsabilidad e impedir su investigación parlamentaria.
En 1997 fue la madrina política de Javier Rodrigo de Santos,
un ultra católico al que catapultó como delegado en Baleares y acabó
siendo concejal de Urbanismo en Palma de Mallorca por el PP. De Santos
declaró que odiaba a los gays y se negaba a casarlos, pero se
gastó 50.804 Euros de dinero público en locales de prostitución
masculina y está condenado también por abuso de menores. (...)" (Un espía en el Congreso, parte 1, parte 2 y parte 3)
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