"Fernando Urruticoechea es interventor de profesión,
encargado de supervisar si las contrataciones y el empleo del dinero
público se ajusta a la ley. Una figura designada por el Estado, pero que
orgánica y económicamente depende del alcalde de turno. Carecen de
jerarquía y, por ello, no pueden denunciar a un órgano superior que se
están cometiendo delitos. Sus informes se quedan en la mesa del alcalde.
Y si no son de su gusto, en la papelera. El bilbaino Fernando
Urruticoechea es un importante fustigador y un destacado cruzado contra
la corrupción en las administraciones públicas, declarado persona 'non
grata' por los alcaldes a los que se han enfrentado a sus informes.
Lleva dos décadas destapando en ellos las irregularidades cometidas en
los Consistorios en los que ha trabajado-Galdakao, Sestao, Laredo,
Ermua, Leganés, Castro Urdiales, Crevillent...- y su caso es sin duda el
ejemplo más paradigmático del calvario que viven aquellos que desafían
al poder. Cuenta que cuando llega a un ayuntamiento empieza a recibir
botellas de vino.
La anécdota ilustra todo un entramado corrupto de
acoso, coacciones, amenazas, intereses y complicidades que se extiende a
lo largo y ancho de la geografía. Su diagnóstico es rotundo y
pesimista. "La corrupción no es un problema de Bárcenas, Urdangarines,
Correas y cuentas en Suiza, es un problema de concejales y de brigadas
de obra”.
“El brigada hace chapuzas por la tarde, de
forma privada, con material municipal. Y sus oficiales lo saben, pero
callan porque luego ellos se llevan parte de los albaranes de la compra
de esos materiales. A su vez, el aparejador de las oficinas técnicas
también calla, porque se llevan su parte en los contratos. Sus
superiores, los arquitectos, también callan, a cambio de tener mano para
trabajar en privado pese a las incompatibilidades y sacarse un
sobresueldo.
Y el concejal de urbanismo, que sabe lo que hacen sus
ingenieros y arquitectos calla, porque se lleva las comisiones. Una
pirámide de degradación moral de las administraciones públicas"
sostenida, durante años, con el silencio de una ciudadanía que, en el
fondo, ignora el nivel de corrupción en la que está inmersa.
Ainhoa Alberdi, abogada y empresaria, que tuvo
el coraje de destapar en el 2009 la trama corrupta en la que
intervenían dirigentes del PNV de Araba, ha explicado en la Audiencia
Provincial de Araba que a partir de ese momento sufrió un «veto» que le
impidió acceder a nuevos contratos públicos, y que incluso padeció la
rescisión de algún contrato que tenía vigente sin recibir «explicación
alguna».
La empresaria ha manifestado que, en un momento dado, una
«persona política», le dijo que «durante muchos años mejor no hiciéramos
el trabajo de presentarnos a concursos» públicos. Y esto es mafia, pero
mafia dura, porque no se castiga administrativamente al delincuente
sino a quien lo denuncia. Se revela la corrupción como arma
administrativa.
"En todos los municipios donde ha habido
urbanismo, crecimiento urbano y en todos los que tienen contratos de
servicios importantes, como agua, basura o jardinería, sostiene
Urruticoechea, nos encontraremos seguramente ante una trama mafiosa". ¿Y
la Justicia? "En general, pertenece también a la trama de corrupción. Y
además carece de medios. Cuando los asuntos pasan a altas instancias,
se pierden".
El periodista y criminólogo Ahoztar Zelaieta,
en su libro de 2017 “Euzkadi S.A. El gen corrupto del PNV”, al igual que
en “La casta vasca”, “jóvenes burukides bizkainos” o en varios
artículos publicados en la Revista Hincapié, así como antes lo hiciera
en la memorable revista de investigación y denuncia “Ardi beltza“ o
“Kale gorria”, cerrada por Garzón y la mano del PNV, mostrando y
demostrando la profunda huella corrupta del PNV en los manejos de la
hacienda pública, en contratos y sus mordidas en ayuntamientos y
diputaciones tras 40 años de gobierno tejiendo tramas de intereses,
clientelismo, fontanería y mafia: Lemoiz, las máquinas tragaperras, la
Fundación Sabino Arana, Alfredo de Miguel y sus mordidas peneuveras en
contratos públicos a cara descubierta, El Club ya descrito por Pepe Rey
en su libro “El Jesuita”…
Y no queda a la zaga la sin duda gruesa
mordida, en términos de verdad jurídica “presunta prevaricación”, del
Ayuntamiento de Bilbao en el caso antes Panera y ahora Amenabar (5000 m2
de autopista tramposamente autorizado como solar urbanístico, 72
millones de € al bolsillo, un solar que siendo público sigue registrado
como privado), llevado a cabo envuelto en contradicciones, ilegalidades,
obscena y plenamente conscientes tanto por parte del Alcalde Aburto
como por sus concejales y gobierno y únicamente explicado desde la
mordida pneuvera, porque a pesar de los escritos aclaratorios,
documentos probatorios, mociones esclarecedoras, preguntas sin
respuesta…, consecuencias graves que sin duda emanan del mismo para
deterioro del urbanismo bilbaíno, la hacienda municipal y en contra de
derechos ciudadanos..., siguen adelante con prepotencia, producto de una
administración profundamente corrompida, con la colaboración de
funcionarios sumisos.
También en el Ayuntamiento peneuvero de
Bilbao, y de su alcalde Aburto, el bilbaíno Fernando Urruticoechea es
especie a proteger por la ciudadanía del Botxo." (Mikel Arizaleta , Rebelión, 21/07/18)
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