9.10.19

Iberdrola contrató a Villarejo para investigar al juez que bloqueaba una central millonaria

"Iberdrola tuvo a sueldo durante años al comisario Villarejo. La segunda empresa más grande del Ibex 35 contrató de forma recurrente al policía para que investigara en secreto a firmas competidoras y maniobrara para desbloquear proyectos millonarios

Documentos y grabaciones que no habían trascendido hasta la fecha y a los que ha tenido acceso El Confidencial en una investigación conjunta con 'Moncloa.com' revelan que el presunto cerebro de la operación Tándem habría estado realizando todo tipo de servicios clandestinos para la eléctrica al menos desde 2004. Ninguna de las piezas separadas en las que se divide el procedimiento que instruye la Audiencia Nacional sobre Villarejo analiza por ahora sus trabajos para esta compañía.

Según estas nuevas pruebas, uno de los primeros encargos que Iberdrola habría hecho a Villarejo fue pedirle que se infiltrara en el movimiento de oposición política y vecinal a su central térmica de ciclo combinado de Arcos de la Frontera (Cádiz), una obra valorada en más de 1.000 millones de euros que estuvo a punto de provocar un agujero en sus cuentas. 

La eléctrica dio los primeros pasos para ponerla en marcha en el año 2000 pero, cuatro años después, se topó con el rechazo al proyecto del Gobierno local y el Ejecutivo andaluz, ambos del PSOE, así como de numerosas organizaciones ecologistas agrupadas en torno a la plataforma No a las Térmicas. Denunciaban los efectos nocivos de sus gases en la población y su emplazamiento entre dos zonas protegidas.

El proyecto Arrow

 La compañía que preside Ignacio Sánchez Galán decidió usar a Villarejo para neutralizar a los enemigos de la planta. El directivo que formalizó el encargo y supervisó su evolución fue el responsable de seguridad de la eléctrica, Antonio Asenjo, que continúa ocupando ese puesto en la actualidad. Audios grabados por el propio comisario revelan que Iberdrola le ordenó realizar seguimientos, controlar las llamadas e investigar la vida privada de cualquier dirigente o autoridad que se opusiera a la central. Nada podía trascender de este trabajo.

 “Es importante para nosotros el que no haya ningún…”, advirtió Asenjo a Villarejo en una reunión celebrada en junio de 2004, con la operación ya en marcha. El final de la frase no se escucha bien pero, por la reacción del policía, el alto cargo de Iberdrola se refería a que no quería ningún 'descuido' o filtración.

Villarejo se tomó en serio el aviso. Bautizó el encargo con el nombre en clave de proyecto Arrow y utilizó siglas, acrónimos y apodos para referirse a sus objetivos. Iberdrola pasó a ser 'K'; Antonio Asenjo, 'AS'; el Ayuntamiento de Arcos, 'Y', y el equipo de investigadores implicados en el proyecto, 'GIA'. El policía anotó el resultado de sus gestiones en informes que entregó periódicamente a Asenjo. 

De ellos se desprende que el policía llegó a investigar a un juez de lo Contencioso de Jerez de la Frontera que debía pronunciarse sobre una petición del consistorio gaditano para detener cautelarmente las obras de la planta. Los audios confirman que el magistrado se convirtió en una prioridad para Iberdrola. El jefe de Seguridad preguntó al comisario por este asunto en un audio: “¿Del juez sabes algo?”. “¿Eh?”, contestó el policía sin entenderle. “Del juez”, insistió Asenjo. Villarejo había hecho el trabajo. “Sí, sí, eso está al final”.

El comisario se refería a uno de sus informes periódicos sobre el proyecto Arrow que acababa de entregar al jefe de seguridad de la eléctrica en esa reunión. El documento era un anexo de apenas una página, pero contenía información sobre la supuesta vida íntima del juez, su situación familiar y su afinidad ideológica, además de un resumen de su carrera profesional. “Su elección (para que se haga cargo de recurso de lesividad) no ha sido casual, de hecho en la misma han pesado dos factores: su trayectoria 'doctrinal', en la que manifiesta una acusada tendencia a tomar posiciones en contra de las grandes empresas, y a favor de los sindicatos y otras asociaciones populares”, recogía el anexo.

“Hasta la bandera”

Instantes después, en la misma reunión, Asenjo volvió a preguntar por el magistrado. Villarejo le tranquilizó asegurándole que había trabado relación con un periodista que hablaba directamente con el juez. “Le comenta todo (…). Va a ser el termómetro que en cuanto surja lo más mínimo, ¡pum!, nos va a dictar: 'Oye, este tío va a hacer un auto mañana o pasado'. Aparte de la gente que yo ya tengo por allí por los juzgados, pero que no me acabo de fiar del todo de ellos. (…) Hombre, yo creo que la situación está bastante bien manejada, ¿no?”, opinó el comisario. Hasta la bandera”, zanjó Asenjo. Solo unas semanas después de esa reunión entre Asenjo y el policía, el juez desestimó la solicitud del ayuntamiento y dejó de inquietar a la eléctrica.

Villarejo también puso el foco en los dirigentes y medios de comunicación locales que se oponían al proyecto. Rastreó a la corporación municipal del PSOE, que gobernaba en coalición con Izquierda Unida, centrando su atención en la alcaldesa, Pepa Caro, y la concejala de Urbanismo, Arantxa Azcúnaga, de IU. Iberdrola quería encontrarles algún punto débil para poder doblegarlas. “¿Cómo va con la enana, como dices tú?”, se escucha decir a Asenjo en otro audio. “¿Vamos a sacar algo o no vamos a sacar nada?”. La 'enana' era supuestamente la concejala de IU, que se había convertido en uno de los mayores dolores de cabeza de la eléctrica.

El comisario explicó al director de seguridad que había hecho averiguaciones sobre sus hermanos, su marido y sus propiedades, pero que aún no había encontrado nada que pudiera ser utilizado para desactivarla. “Hemos puesto patas arriba todo lo que se refiere a ella (…) y no hemos visto absolutamente nada, todo bien”, afirmó Villarejo tratando de excusarse.

A la eléctrica también le preocupaba la opinión pública, que estaba mayoritariamente en contra de la planta. Asenjo pactó con el presunto cabecilla de la operación Tándem colocar publicidad en los medios de la zona para intentar que dejaran de rechazar el proyecto y convertirlos en sus aliados. ¿Qué se habla en el pueblo?”, se escucha decir al jefe de seguridad de la multinacional en otra grabación. Villarejo le explicó que él personalmente se había encargado de pactar con un diario local la publicación de una encuesta con vecinos que iba a ser amañada para que las cuatro personas elegidas supuestamente al azar para que opinaran sobre la central estuvieran a favor.

“Hoy hemos empezado ya con la publicidad. Hoy ya se está machacando en la radio, en…”, comentó luego Asenjo, a pesar de que entre sus cometidos en la compañía no figuraba la gestión publicitaria. Pero esos anuncios tenían otra misión. El propio Villarejo le contó que también se había puesto en contacto con otros tres medios de Arcos y Jerez para anunciarles que Iberdrola les daría un total de 7.000 euros. A cambio, debían respaldar la instalación.

El cambio de postura del PSOE

La eléctrica y el comisario dieron por concluida la operación Arrow en julio de 2004. Villarejo entregó a Asenjo un informe con un resumen de sus actuaciones y sus principales hallazgos. “Este GIA valora positivamente la evolución de la situación de la CENTRAL desde primeros de mayo hasta el día de hoy”, sostuvo el agente encubierto. “Es opinión de este GIA, que los planes y procedimientos utilizados, con ocasión de la CRISIS de ARCOS, puede considerarse como un protocolo de actuación adecuado en situaciones similares”, terminó, aunque luego incluyó un aviso al final del informe. “Su contenido es estrictamente confidencial y para un uso exclusivo en el ámbito privado”.

Lo cierto es que el trabajo de Villarejo coincidió con una concatenación de noticias favorables para Iberdrola. Tras la negativa del juzgado de Jerez a paralizar las obras, el PSOE de Arcos adoptó una posición menos beligerante con la central. Ni siquiera recurrió la resolución y, en septiembre de 2004, Izquierda Unida decidió abandonar el Gobierno municipal de coalición porque la alcaldesa socialista acabó aceptando la puesta en marcha de la infraestructura.

También se produjo un giro radical en el Ejecutivo de Manuel Chaves. En octubre de ese mismo año, contra toda lógica aparente, la entonces consejera de Medio Ambiente, Fuensanta Coves, compareció en el Parlamento andaluz para anunciar que su Gobierno había decidido dejar de oponerse a la planta y facilitar la tramitación de las licencias ambientales que quedaban para que pudiera empezar a producir energía. El PP, que siempre estuvo a favor del proyecto, aprovechó para mofarse del cambio de postura del PSOE.

Iberdrola logró finalmente todos los permisos y en 2005 terminó de construir la central. En total, la eléctrica invirtió más de 900 millones de euros. Ese mismo año, empezó a producir energía. Con 1.600 MW de potencia, es la tercera central de ciclo combinado más grande de España y la segunda con mayor capacidad de las que tiene en su portfolio la compañía de Sánchez Galán, solo superada por la de Castellón, de 1.650 MW.
Este diario ha contactado con Iberdrola para recabar su versión sobre estos encargos y conocer los detalles de su relación con Villarejo, pero la empresa ha declinado realizar comentarios."          (Jose María Olmo, Pablo Gabilondo, El Confidencial, 08/10/19)

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